36. Crisis

1548 Palabras

Papá estaba sentado al centro de la mesa como siempre, mamá a su costado. Al otro lado estaba yo, Ernesto y Erik.  Nana Clarita comenzó a traer platos y platos de comida, todo olía delicioso.  - Te encantará la comida de mi nana – le susurré a Ernesto con amplia sonrisa apretando levemente su mano. El me vio como si de una niña pequeña se tratase.   - Eres muy afortunada, yo jamás tuve una nana que me cuidará - dijo con un toque de nostalgia.  En ese momento nana Clarita pasaba a nuestras espaldas, tal vez escuchó lo que Ernesto me dijo, porque se acercó con un plato de comida para él.  - Y este plato es para el apuesto joven que ha traído mi niña - exclamó alegre.  Ernesto se puso rojo como un tomate, me di cuenta que no estaba acostumbrado a que lo mimaran o le hicieran cumplid

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR