La mierda que tengo por "vida", comenzó cuando nací. Me detectaron intersexualidad 46, XX, un transtorno en el que una mujer, nace con aparato reproductor del sexo opuesto...en resumen, soy una mujer con pene.
Que sea así, no significa que me gusten las mujeres. Soy una mujer heterosexual, y aunque tenga aparato reproductor masculino, no quiere decir que deban gustarme las chicas. Digo, no hay problema con que a las mujeres les gusten otras mujeres, pero ese no es mi caso. El problema es que los hombres me tienen asco. No he tenido sexo en toda mi vida a causa de eso. Tuve un novio, el cual me dejó porque cuándo nos besábamos, algo se levantó. El pobre salió despavorido.
Ahora tengo que esperar a que llegue mi nueva madrastra con su hermana. Según lo que me ha contado papá, es una chica de mi edad. Mi madrastra la ha traído consigo porque es su "mejor amiga" y jamás la dejaría sola.
¿Cómo una señora de, no sé, 37 años, creo, tiene a su hermana de 21 años cómo mejor amiga?...ahora que lo pienso no sé la edad de mi madrastra.
- ¿Cómo se llamaban? – Comencé a recordar.– Ah, ya sé, Jishu y Ruby.– El problema es que no sé cuál es cuál. Tendré que averiguarlo en la cena de hoy.
- ¡Hija, ya llegaron! – Gritó mi padre desde el primer piso.
- ¡Voy!.– Respondí. Bajé rápidamente, y me encontré con dos jóvenes muy hermosas.– Buenas tardes, soy Lili Manobal.– Hice una reverencia. Ambas sonrieron. Miré a mi padre con confusión.– ¿Y mi madrastra? – Pregunté.– Pensé que vendría.
- Lili, te presento a Jishu.– Le sonreí.– Ella es la hermana de Ruby.
- Un gusto.– Dijo Jishu.
- Ella es Ruby.– Señaló a la hermosa chica que estaba a su lado.– Tu nueva madre.– Sonrió. Mis ojos casi se salieron de su lugar. ¡¿Cómo es posible que una chica, de más o menos mi edad, sea mi madrastra?!
- Un gusto.– Sonrió. Aún no proceso toda la información, y sólo me quedé mirándola fijamente con los ojos abiertos.
- Bueno...¿Quién tiene hambre? – Dijo mi padre, rompiendo el hielo.– Vamos a la mesa.– Sonrió mientras me miraba con una tímida sonrisa. Fruncí el ceño y lo jalé a la cocina.– Ya sé lo que vas a decir.– Suspiró.– Simplemente pasó.– Se encogió de hombros.
- ¡Es una joven padre!. ¡Podría ser tu hija!.
- Pero no lo es, Lili. Compórtate y vamos a la cena. Se enfriará.
- No me interesa esa estúpida cena.– Dije con recelo.– Es una niña. Pensé que eras más cuerdo.– Salí de la cocina, dejando a mi padre boquiabierto. Me senté en la silla y comencé a comer rápidamente para irme lo más luego a mi habitación.
- Lili...¿Cuántos años tienes?.– Preguntó Ruby.
- La misma edad que tú, creo.– Dije, dando a entender que no aprovaba la relación. Jishu carraspeó incómoda.
- ¿22 años?.– Prosiguió cómo si nada.
- 21 años.– Corregí.– Me alegra que seas mayor. Al menos para mí, mi padre está un poco más cuerdo con esa información.– Rodé los ojos. Ruby frunció el ceño.– Permiso, madrastra. Tía.– Hice una referencia y me fuí. Lo último que escuché fue a mi padre gritar "¡Lili!".
Entré a mi habitación enfurecida. No entiendo por qué me molesta tanto.
No puedo creer que esa diosa Afrodita se haya fijado en un viejo cómo mi padre. Su hermana es igual de hermosa. No somos de mucho dinero, así que no fue por interés...No entiendo.
Escuché cómo tocaron la puerta. Y entraron sin mi autorización.
- Lili, se que no fue la mejor manera de procesar todo ésto, pero quiero que sepas que amo a tu padre.– Me sonrió Ruby. Rodé los ojos.
- No me agrada la idea, eso es todo.– Respondí.– ¿No tienes un poco de dignidad, cómo para interesarte en alguien de tu edad?. Digo, eres muy hermosa, y te fijas en alguien cómo mi padre.– Fruncí el ceño. Pude ver un pequeño rubor en sus mejillas.
- E-es algo que pasó. Yo tampoco quería que sucediera.– Respondió mirando hacia otro lado. Me levanté de la cama y caminé hacia ella.
- ¿Estás segura? – Vi cómo tragó saliva, y retrocedió. Asintió, sin mirarme aún. Cerré la puerta con mis manos y ella me miró asustada.– No te preocupes, sólo quiero hablar.– Me volví a sentar en la cama. Palmeé a mi lado para que se sentara. Ella me miró dudosa, pero terminó por hacerlo.
- Y-yo de verdad lamento que haya sido malo para ti.– Dijo. Me acerqué un poco más.
- ¿Lo lamentas? – Levanté una ceja.– Es algo que es totalmente ilógico. Tú no deberías ser mi madrastra.– Me miró dolida.
- Perdón.– Bajó la cabeza. Ésta es la primera vez que me he arrepentido de hacer sentir mal a una persona.
- Ya.– Respondí. Volví a sentarme en mi lugar.– De todos modos no te creo.– Ella se levantó bruscamente, y al hacerlo, tropezó y cayó sobre mí.– Ten más cuidado.– Dije tomándola de los hombros y levantándola.
- P-perdón.– Nos miramos fijamente y me sorprendí de lo hermosos que son sus ojos. Tienen una forma felina, y son brillantes. Unos labios rojizos y pequeños, se ven muy suaves.
Estábamos muy cerca, y nuestras respiraciones se mezclaban. Sentí cómo su mano se posó en mi pierna. Me sorprendí por eso, ya que estaba muy cerca de mis partecitas. Mi m*****o comenzó a levantarse. Empujé a Ruby lo más lejos de mí, delicadamente, para que no se cayera. Me tapé y me dí vuelta.
- ¿Qué pasa? – Preguntó.– ¿Estás bien? Disculpa, no sé por qué lo hice.– Se escuchaba preocupada y sorprendida.
- V-vete.– Dije nerviosa. Lo último que necesitaba era que todos se enteraran de que tuve una erección por culpa de mi sexy madrastra. Mi padre me mataría.
Escuché cómo la puerta se cerraba. No puedo creer que estuve apunto de besar a Ruby. Lastimaría a mi padre. Es totalmente inaudito lo que quise hacer.
Me siento una asquerosa por pensar cosas malas con ella. No debo de hacerlo...
Lamentablemente ya me encuentro en el baño, dándome una fría ducha para pasar la excitación que, repito, fue provocada por mi madrastra.
Soy una persona horrible...si es que me puedo llamar persona.
Decidí dormir, por hoy. No quiero comenzar a pensar cosas estúpidas. Haré que ella y su hermana vivan bien con nosotros. Aceptaré por las malas su relación con mi padre, pero me mudaré bien lejos cuándo cumpla los 22 años.
Mientras, me mantendré alejada.