‘Por favor, te lo ruego, no más’, balbuceo, mis brazos y piernas flácidos como gelatina mientras mi séptimo clímax me deja temblando de pies a cabeza. ‘¿Qué pasa, cariño?’, Caden susurra entre mis piernas. ‘Me estás matando’, lloro lamentablemente, realmente nunca pensé que llegaría el día en que me quejaría de los orgasmos, pero estoy agotada, quiero dormir durante la próxima semana. ‘Estoy seguro de que puedes darme uno más’, el Alfa bromea, sus dedos trazando sobre mi clítoris hinchado mientras trato de juntar mis piernas. Estoy tan malditamente sensible. No estoy segura de si podré volver a ponerme las bragas. ‘No puedo, de verdad que no puedo, por favor, haré lo que quieras’, suplico abiertamente. ‘¿De verdad?’, murmura mi pareja con voz ronca, las puntas de sus dedos moviéndose

