Intento abrir mis ojos, pero siento demasiada flojera, recuerdo que es sábado y vuelvo a dormir. Me lo merezco, debo de sacarle provecho a los pequeños momentos en los cuales puedo caer en los brazos de Morfeo.
Unas horas más tarde, ya recuperada y muy bien descansada, entro a la ducha y me relajo aún más. Me amarro en una toalla y siento el timbre que no para de sonar. Maldita sea, seguramente otra vez se quedó pegado. Le he dicho a mamá mil veces que debemos llamar a alguien para que lo arregle, pero no me hace caso.
Busco desesperadamente mis sandalias para poder abrir la puerta.
- No toques tan fuerte el timbre que sino se queda pegado… - me quedo en silencio al ver quien era- ¿qué haces aquí?
- Wow, ¿es mi cumpleaños? – recién me percato del hecho que estoy en toalla frente a él, y me sobresalto un poco, espero que no haya notado mi nerviosismo.
- Cállate Harry, ¿qué haces?
- Pues ya terminé mis clases y pensaba decirte para ir a comer algo... Claro que tendrías que cambiarte primero...
- ¿Comer? Me desperté hace apenas una hora ¿qué hora es? No he tenido ni tiempo de revisar el reloj.
- ¿Recién te despiertas? Son casi las cinco de la tarde
- ¿Qué? ¿Es una broma? Imposible que haya dormido tanto - miro el reloj, bien, la próxima vez que tome aquella pastilla procuraré que sea más temprano - espérame un segundo ¿sí? En la sala hay televisión, puedes ver vídeos, series, lo que sea. Volveré en un momento.
- Bueno - sonríe- si quieres te ayudo para terminar antes.
- ¿El chiste llega más tarde o cómo? – respondo antes de irme.
Corro a mi habitación y busco qué ponerme... Por primera vez en mi vida me preocupo de cómo vestir. Y no sé qué hacer. Esperen ¿por qué debo ocuparme sobre qué ponerme? Ya parezco Dani cuando iba a ver a Zayn. No, nunca tanto.
Aunque, hablando de Dani, ya sé quién es la persona indicada para ayudarme, la vez que me ayudó a escoger mi ropa para la escuela Liam dijo que me veía linda, sí, es el momento de llamar a mi nueva amiga.
- ¿Hola?
- Dani, soy ______.
- ¿Qué pasa _____? ¿Todo bien?
- Sí, espera ¿tienes para hacer facecam?
- Sí, claro ¿qué clase de pregunta es esa?
- Espera, te llamaré – alejo mi teléfono a una cierta distancia como para que Dani pueda ver mi rostro – Necesito de tu ayuda.
- Wow, pero qué sexy _____.
- Sí, seguro verás, Harry está abajo y …
- Espera, ¿Harry está en tu casa y tú estás recién bañada? ¿No has olvido contarle algún detalle a tu mejor amiga, ______?
- No es lo que piensas, tonta.
- Seguro, picarona.
- Ya bueno, decía, él ha venido para ir a comer y no sé qué ponerme, mira lo que hay en mi closet y dime qué ponerme. Algo que sea lindo, pero que parezca que lo escogí yo.
- Aww…Eso es muy dulce.
- Apúrate Dani me está esperando.
- Ya, lo siento, déjame ver… usa la falda de la izquierda con ese top de la derecha.... No, ese no, el blanco... Sí, ese.
- ¿Segura?
- Claro que sí, tienes un lindo cuerpo _______, aprovecha y muéstralo.
- Está bien. Gracias.
- Suerte con Haroldo.
Me cambio lo más rápido posible, no estoy tan segura de lo que eligió Dani, pero ella tiene mejores gustos que yo, así que confiaré en ella, me pongo un poco de rímel y un labial claro, creo que estoy lista. Me doy un último vistazo frente al espejo.
Vaquita de Pandora.
Las risas, los murmullos.
No.
Austin no seguirá teniendo dominio sobre mí, yo no soy ninguna vaquita, Dani tiene razón, tengo un lindo cuerpo, y puedo mostrarlo sin pena. Vamos _____, no dejes que ese idiota controle tu vida aún.
Bajo por las escaleras y encuentro a Harry viendo Glee en la sala, incluso tararea algunas de las canciones. Intento no hacer mucho ruido para seguir viéndolo, es divertido verlo tan entretenido. Su sonrisa me transmite tranquilidad. Me hace sentir que realmente todo puede estar bien. A los pocos minutos, mira en mi dirección y parece avergonzado.
- No sabía que me estabas espiando.
- No sabía que te gustaba… Espera, no te estaba espiando – Harry levanta una de sus cejas – no quería interrumpirte.
- Bueno ¿a quién no le gusta Glee? Es un clásico – exclama - ¿estás lista?
- Claro – me dispongo a salir de mi casa, pero Harry se detiene - ¿ocurre algo?
- Quiero decirte algo, pero no se si deba, porque no deseo que te sientas incómoda.
- No hay problema, dilo – lo animo con una sonrisa.
Vaquita de Pandora.
Qué asco.
Intento calmarme, la historia no se repetirá de nuevo, Harry no es Austin, no entres en pánico _____.
- No te vayas a molestar, pero tenía que decirte que te ves muy hermosa.
Ambos sonreímos y ahora sí, nos dirigimos hasta su auto, mientras conduce siento que me mira más que otras veces, pero no es una mirada pervertida o con algún deseo s****l, no sé exactamente qué es, aunque debo admitir que no se siente mal.
- Así que te gustó Stranger Things.
- Me encantó, hacía tiempo que no veía una serie tan buena.
- Deberíamos un día hacer maratón de temporadas, digo también me gusta ver series y eso.
- Claro, podríamos hacer eso un día.
- ¿Te gustan los tacos? - me pregunta.
- ¿Bromeas? Los amo.
Harry sonríe y sigue manejando, llegamos hacia un restaurante y pedimos tacos, durante la comida hablábamos de nuestro día y algunas anécdotas. Cuando terminamos de comer miro el reloj: son casi las ocho, no suelo salir tanto de casa ¿es ya muy tarde y debería volver? Tampoco quiero quedar como una tonta, él es un universitario, y yo una chiquilla tonta que aún sigue en secundaria.
- ¿Y ahora qué hacemos? - me pregunta.
- ¿A qué te refieres?
- La noche es joven, ¿qué te parece si vamos al cine?
- ¿A esta hora?
- Vamos, hasta mi abuela va al cine a esta hora.
- Vale, está bien.
Sonrío.
- Genial, ¿qué película vemos?
- ¿El aro 3? – propongo.
- ¿No te asustas? Digo, es una película de terror, quizá sea muy fuerte, y de noche no es tan recomendable ver ese tipo de historias, podría afectar al sueño – dice.
Me reí.
- Vale, el aro 3 será – vuelve a decir no tan convencido – sí, es sólo una película.
No me gusta criticar cuando soy invitada, pero siendo sincera, fue una pésima película, no le encontré nunca ese “terror”, es una lástima, últimamente no hacen buenas películas de terror, lo único divertido era ver a Harry, él se paraba asustando de todo y me abrazaba, yo no podía parar de reír al ver que un chico de casi 21 años se muera de miedo de algo que no existe.
Terminó la película y me llevó a mi casa. Una vez ya echada, en mi habitación, me puse a pensar, después de mucho tiempo, en que, tal vez, podía continuar, es decir, nunca podré olvidar probablemente lo que me ocurrió con Austin, es algo que me perseguirá siempre, pero, eso no significaba que tendría que renunciar a todo.
Aún puedo ser una adolescente, e intentar disfrutar de algunas cosas, como de la compañía de buenos amigos, como lo son Liam, Dani y ahora Harry. Muchas veces me quejo de lo estática que es mi vida y de lo cansada que estoy de vivir por vivir, sentir que cada día pasa y no hago nada.
No dejaré que mi vida siga pasando, ni seguiré viviendo en el pasado. Es hora de un nuevo comienzo, lo merezco, y puedo lograrlo. Hoy creo que no necesitaré tomar pastillas para dormir, me siento algo cansada.
Son alrededor de las dos de la mañana cuando mi celular me avisa que tengo una llamada entrante.
- ¿Hola? - dije adormilada.
- ______, disculpa la hora…
- ¿Harry? ¿Qué pasó?
- Es que... Tengo miedo.
- ¿Miedo? ¿De qué?
- ¿Y si Samara viene por mí?
- ¿Harry para esto me llamas a las 2 de la mañana?
- De verdad tengo miedo.
- No seas tonto Harry, Samara espera 7 días para matar.
- Eso no me tranquiliza en nada ________.
- Era una broma, es sólo una película, no pasará nada malo, descuida.
- ¿No has recibido alguna llamada extraña?
- Dudo que pueda recibir una llamada más extraña que la tuya.
Luego de una hora conversando estaba más tranquilo y me dejó dormir en paz. Los monstruos no son esos que aparecen en las películas de terror, los verdaderos monstruos están entre nosotros, y tienen la mayoría de veces figuras humanas, suelen ser conocidos tuyos, pero, al igual que en las películas, saben escoger sus víctimas, pueden oler tu miedo, saben exactamente cuándo atacar.
Te van debilitando poco a poco, hasta que estás lista. Y finalmente, ellos ganan.
Los demonios no son seres malignos que intentan llevarse tu alma, están plasmados en temores, en traumas, en inseguridades, es esa voz interna que te va diciendo pensamientos negativos, te va carcomiendo por dentro, hasta que toma todo de ti.
Los fantasmas sí asustan, pero no por esa manta blanca que llevan al volar, sino por reflejar a aquellas personas y recuerdos que deseas olvidar, y por más que hullas, encuentran la manera de alcanzarte.
Hay terror dentro de la vida real, aunque muchas personas son ajenas a ello, muchos nos enfrentamos a monstruos, demonios y fantasmas invisibles, en una batalla que sólo depende de nosotros.