Lía No podía negar la sorpresa que me llevé al conocer al hermano de mi jefe. Era casi idéntico a él, aunque había detalles que los diferenciaban. Sin embargo, lo que más me inquietaba era cómo me miraba. Sabía perfectamente qué tipo de hombre era, de esos que te hacen sentir incómoda sin siquiera decir una palabra. Detrás de él, su esposa parecía compartir mi incomodidad; me observaba con una mirada tensa, casi de advertencia, seguramente noto como su esposo me quedó mirando con ojos lacivos. —Señor Arthur, me iré al jardín— dije rápidamente, intentando escapar de la situación. —Ve, Lía. Tranquila —, me respondió con un tono amable. —Gracias, señor.— Tomé a las niñas de la mano, y mientras nos alejábamos, escuché cómo se despedían de su tío. —Adiós, tito— dijeron con una sonrisa inoc

