Mark toma mis cosas y se las lleva hacia al ascensor, no voltea para ver si lo sigo, simplemente lo asume. Claro, igual es mi jefe y debo obedecer, pero no soy el perrito sumiso que sigue al amo vaya dónde vaya, si quiero que lo siga, que me lo pida por favor. - ¿No piensas venir? - Dice aún caminando. - No lo pediste como corresponde. - Deberías considerar que esto es por ti. No por mi. - Sigo sin escuchar un "por favor". - No lo oirás, si quieres vienes o si no, te vas a tu casa. Así de simple. - Ok, mejor me voy. - Camino hacia él y tomo su brazo mientras las puertas del ascensor se abren. Pero en vez de soltar mis cosas, Mark toma mi mano y me jala hacia su pecho entrando conmigo al ascensor. - ¡Mark! - Le digo molesta mientras él hace una mueca y sonríe. - ¿Qué? ¿No debería

