Demian comenzó a caminar hacia adentro de la casa con paso dificultoso. Apenas podía ponerse de pie, por lo que hice que envolviera su brazo alrededor de mi cuello para guiarlo hasta el sofá que había en la sala principal. —Debby, por favor habla conmigo— Su tono era de súplica y arrastraba las palabras de una forma más lenta de lo normal, así que deduje que estaba borracho. —Demian, te calmas. Hablaremos. Claro que vamos a hacerlo, pero cuando estés en un mejor estado y me digas que te pasó. —Es que.... no lo recuerdo— Dijo. —Solo sé que venía a verte.... y subí a mi moto... — ¿Así de borracho? ¿Demian acaso eres un idiota? — Hablé con completa molestia. Demian no podía ser tan estúpido como para hacer eso. ¿En qué demonios pensaba? —No lo sé... solo pensaba en venir aquí y hablar co

