Haneul admiró con total sorpresa la corona que tenía frente a él, admirando cada pequeño detalle de esta, siendo la segunda cosa más costosa que había visto en toda su vida, al menos en cuanto una prenda de vestir. ― ¿Qué le parece? Las joyas han sido pulidas, por lo que no debe tener el temor de que se pueda lastimar la cabeza o rostro con alguna―Haneul asintió y se la colocó con cuidado, para poder ver cómo le quedaba. El alfa sonrió de lado al verse a sí mismo de esa forma, se le hacía curioso, en cierto punto. La corona le quedaba bastante bien, en realidad. Se deslizaba por su cabello, pero no demasiado como para quedarle grande, sino que se ajustaba perfectamente. Era un poco pesada, pero pensó que sería cuestión de costumbre. ―Me parece muy hermosa, es un trabajo muy bien hecho―

