Jiho soltó una pequeña carcajada cuando vio al mayor con las mejillas coloradas, intentando seguir el baile que Yejun le estaba indicando, sintiéndose cansado. Ese día sería el día de la ecografía del omega castaño y todos se mantenían juntos para poder esperar a la doctora, quien ya había sido informada sobre la llegada de las máquinas al castillo. – ¡Levanten las manos! –chilló la omega de la televisión, la chica embarazada dando pasos de adelante hacia atrás, agitando sus brazos al mismo tiempo. La doctora le había dicho al omega que sería bueno que haga un poco de ejercicio, aunque la panza aún no había crecido, era importante que el omega estuviera en movimiento y no durmiendo todo el día, en especial porque en los últimos meses no quería hacer más que dormir. Sin embargo, el omeg

