Se mordió el labio inferior mientras tomaba uno de los pinceles con suma concentración. Pensó en qué color podría ser el mejor para seguir con su pintura de un paisaje, siendo este bastante similar al que habían visto aquel día en la pradera, cuando estaban en sus formas lobunas. ― ¿Va quedando bonito? ―preguntó Yejun mientras intentaba ver su panza desde su posición, siendo que ahora su vientre de nueve meses limitaba por mucho su vista a sus pies, por lo que no podía ver lo que su amigo estaba dibujando debajo de su ombligo. ―Sabes que el arte no es algo que se me dé muy bien, pero creo que está quedando bonito―dijo mientras repasaba uno de los trazos, la panza de su mejor amigo siendo decorado por el bonito paisaje. Aunque sonara como una tontería el pintar la panza de su amigo era a

