Clara El ruido de mis tacones retumba por la sala, mi cuerpo se siente pesado, pero completamente relajado, es que anoche Andrew se había dedicado a mimar mi cuerpo como solo sabe hacerlo él, sus labios habían pasado por cada parte de mi cuerpo, recorriendo con su lengua cada recoveco que encontraba disponible, había mordido los puntos exactos donde mi cuerpo exploto en éxtasis y joder, estaba donde quería, en mi maldito centro. Abrí la puerta de mi despacho y me detuve un momento cuando vi la cabellera castaña en la silla, sus ojos fueron a mi rostro, luego recorrieron mi cuerpo y después apuntaron a la mesa donde un enorme ramo de flores en tonos lilas y rosas. — ¿Se la mamaste bien o se pelearon? - abrí la boca y sonreí. — La primera - levanto la mano y choque los cinco con ella

