El reflejo en el espejo tiene a Amanda gimiendo de placer, observa como se contraen los músculos de la espalda de Fausto mientras la carga y su pelvis al empujar su m*****o dentro de ella. Fausto se exita más escuchando el placer de Amanda, hasta que el cuerpo de ella comienza a temblar y los gemidos se vuelven casi gritos que provocan la misma reacción en el cuerpo de él, después de llegar al clímax, permanecen unos segundos en la misma posición, hasta que Fausto decide que algo le hace falta. -Necesito saborearte -diciento esto, la recuesta sobre la cama y su boca va directo a la feminidad de ella, Amanda se mueve en sintonia con la húmeda lengua, sus gemidos son suaves y su respiración es casi de un hilo, enreda sus dedos en el cabello de él y lo empuja para que acelere los movimiento

