Nunca suplicaré

1102 Palabras

-Amanda, Amanda- susurra Fausto mientras besa su frente. -¿Qué pasa? -contesta ella con los ojos cerrados, aun cansada de la noche anterior. -Está amaneciendo, vendré más tarde por ustedes. Iré a mi casa a cambiarme-. Deposita un beso en la mejilla de Amanda y sale por el balcón, ella solo asiente con la cabeza y duerme un poco más -Pensé que lo que sea que tenés con Fausto había terminado-. Comenta Lola levantando una ceja al ver la camioneta esperando por ellas para llevarlas a trabajar. -Aun no nos aburrimos- comenta Amanda, lo que provoca las risas de las tres amigas. Al llegar al instituto Lola y Marcela bajan de la camioneta y entran a las oficinas. Amanda se queda despiendo de Fausto. -¿Quieres que hable con el patán de tu jefe? -No es necesario, le dejé en claro que no habrá

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