Elena guardó silencio por un largo momento que fue eterno para André, pero sabía que se había equivocado e incluso debía aceptar si ella decidía no darle otra oportunidad y terminar con su relación. —Si mi corazón no se acelerara de la manera que lo hace cuando te tengo cerca, si no te amara tanto, quizá estaría dispuesta a renunciar a ti, mas te amo y lo único que deseo es que finalmente podamos ser felices, tú, nuestro hijo y yo —respondió con seguridad. —Te amo Elena, soy un hombre con mil defectos, pero te amo, te amo solo a ti —confesó acercando sus labios a la mejilla de Elena, aspiró el olor a jazmines que siempre estaba presente en ella y se dejó llevar por la paz y el amor que ella le inspiraba. —La cena se enfría —respondió tomándolo de la mano, no quería llorar más, ese momen

