Elena observó frustrada a André, había sido dado de alta el día anterior y su humor parecía disparar en todas las direcciones. Y lo peor de todo es que no podía hacer nada por ayudarlo, más bien él se había cerrado a ser ayudado. —No sé cuánto tiempo más voy a soportar Christine, estoy a punto de perder la calma y cogerlo a nalgadas —expresó con frustración sentándose en el sofá. —Créeme que no eres la única —respondió con pesar la mujer. —Sabíamos desde un inicio que esto sería un proceso y que debíamos tener paciencia, no comprendo su comportamiento, se ha encerrado en sí mismo, sé que no debe ser fácil para él, pero no está solo —hizo una pausa para tratar de calmarse—. Nos tiene a nosotras y lo sabe. —Quizás sea ese el problema Elena, nos tiene a nosotras y por eso actúa de esa man

