Un mes después Recuperarla se había tomado más tiempo de lo esperado. Estaba perdiendo la paciencia, pero Paúl insistía en que las prisas con ella, no darían ningún resultado. Estaba comenzando a perder la paciencia y verla de lejos mientras la vigilábamos a diario, incrementaba mis ansias por tenerla de vuelta. «Ya se ha ido ―indica Paúl―, podemos entrar» ―¿Por qué simplemente no vamos con ella y se lo contamos todo? ―no quiero continuar con esta mierd4, necesito a mi familia de regreso y ya no tengo ganas de seguir esperando―. Si la confrontamos no tendríamos que andar como unos malditos acosadores, escondidos detrás de los árboles y esperando a que ella salga de la casa para actuar ―inquiero molesto―. Tenemos un mes comportándonos como un par de imbéciles y no hemos logrado nada has

