POV Natalia Al despertar, encuentro a Edgar durmiendo muy tranquilamente. Me levanto de la cama y ni se inmuta por eso; al parecer no es tan de sueño ligero como pensé. No sé a qué hora se habrá ido Fran, pero no se ve por aquí. Mi celular suena, y veo que es Matías. —Hola —saludo al contestar. —Hola, ¿cómo estás? —pregunta. —No muy bien. —Me imagino. —Quería agradecerte por haberme traído. No supe si lo hice o no, pero por si las dudas. —No, por nada. No tienes que agradecer, además… No termina de decirme porque Edgar me quita el celular de las manos, dejándome anonadada. —¿Quién es? —pregunta con el ceño fruncido. —Edgar… —susurro, pero no me mira. —Te voy a pedir de favor, que no le llames a mi novia, y que no te le acerques. Yo sé cuáles son tus putas intenciones

