Soy lenta como la Tierra. Soy muy paciente, Cumplo mi ciclo, soles y estrellas Me miran con atención. El celo de la luna es más personal: Pasa y vuelve a pasar, luminosa como una enfermera. ¿Lamenta ella lo que me va a suceder? No lo sé. Está simplemente asombrada ante la fecundidad. Cuando salgo, soy un gran suceso. No tengo necesidad de pensar o de prepararme. Lo que sucede en mí tendrá lugar de todos modos. El faisán se yergue sobre la colina: Se alisa las plumas pardas. Sonrío a mi pesar a todo lo que conozco. Hojas y pétalos me acompañan. Estoy lista. Segunda voz Cuando la vi por vez primera, esta pequeña hemorragia, no lo creí. Veía a los hombres andar a mi alrededor, en la oficina. ¡Estaban tan tranquilos! Algo había de cartón en ellos, después comprendí Esta
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