POV Natalia —¡Natalia, despierta! —grita Luis dándole golpes a la puerta. Cada vez que no bajo a tiempo, va y me despierta porque casi siempre nos topamos en la cocina. Me alisto lo más rápido que puedo, nunca he tenido problemas con Joaquín en el trabajo, y sé que si llego tarde no me diría nada. Pero aun así, nunca me ha gustado ser irresponsable. Salgo corriendo de la casa antes de toparme con Edgar; no es mucho el retraso de tiempo que llevo en realidad, y por la hora, sé qué aún no se va. La puerta se abre cuando paso por el barandal de su casa, y acelero mi andar. Escucho que grita mi nombre, pero me hago pendeja y sigo caminando hasta que me alcanza en la entrada del museo. —Natalia espérame —pide agarrándome del brazo, haciéndome voltear― Te mandé mensajes. —Sí los vi —dig

