Yohana. Un mes y medio después. . Me giro en la cama gimiendo, me duele todo el cuerpo y estoy super cansada, pero eso no quita que no sonría al ver a Miguel poniéndole el pantaloncito a Mateo que se queja sin parar y se mueve. —Que inquieto que es. —Migue me mira sonriendo. —Si, y me hace tener mucho cuidado, —le sube el pantalón y le acomoda el gorrito—. Contigo creí que estaba siendo super suave y me di cuenta que no. —Eres super suave conmigo, solo que no es lo mismo con él. —Es muy delicado. —se inclina dándole besitos, pero Mateo se mueve abriendo la boca—. ¿Tienes hambre hijo?. —sonrío porque loco mueve la cabeza buscando mi pecho. —Ayúdame aca por favor. —Si. —me pongo de espaldas donde me ayuda a subirme la ropa y me giro de lado, lo acerca con mucho cuidado, aprieto los

