Capitulo 6: La noche que me escape a la discoteca.

1001 Palabras
Capitulo 6: La noche que me escape a la discoteca. Que real molestia era no poder hacer nada para cambiar la decisión de ese idiota de quitarme el wifi y dejarme completamente incomunicada… pero a la mierda, yo era de esas personas que habían aprendido a estar solas y disfrutar de su propia compañía. Pero igual no le quitaba lo hijo de perra a Jacob, esto se había convertido en una especie de guerra de poderes. Comencé a organizar las cosas de la maleta colocándolas en el closet después de todo iba a quedarme aquí varias semanas y tenia que acomodarme lo mejor posible; claro que también quería distraerme, había traído incluso algunas franelas sucias, pero era de mis favoritas y no quera dejarla en Europa, la saque colocándola en la cesta de ropa sucia y la lleve abajo con los audífonos puestos escuchando a imagine dragons con Radioactive. Para mi desgracia, ahí estaba Jacob sentado en la mesa de la sala, tenia uno lentes de aumento puestos, un lápiz en su mano mientras escribía fluidamente en su cuaderno con completa concentración, tal vez estaba sacando cuentas. No le di importancia y seguí caminando hacia la lavadora, metí las camisas sucias y alguna ropa interior, comencé a buscar el enchufe de la lavadora al ver que no estaba conectada, cuando de repente sentí que me quitaron un audífono de oído, me voltee con el ceño fruncido sin saber lo que había pasado y quede de frente con Jacob tal vez demasiado cerca para lo moralmente correcto. Uh… —Oye —murmure en reclamo. —Te estoy diciendo que no la prendas que esta dañada —dijo Jacob señalando la lavadora, tenia los lentes puestos dándole un aire mas intelectual, los tatuajes y la barba lo hacían mucho mas cautivador ante la tenue luz y la cercanía me hacia oler su fragancia a jabón como si recién se hubiera bañado. —Ah —susurre, con los audífonos a todo volumen no escuchaba nada. No sabia por que de repente me habia quedado sin aliento. —Usa la de atrás —dijo algo impaciente y soltó mi audífono para irse por donde llego. Tome una profunda respiración y le hice una mueca de burla sabiendo que no me veía, lo escuche gritar: —Y bájale volumen que quedaras sorda. Lo ignore colocandome nuevamente los audífonos para seguir concentrada en mi música, tome la cesta de mi ropa y fui hacia la lavadora de atrás a donde me había dicho Jacob, coloque la ropa ahí y encendí la lavadora, subí nuevamente a mi habitación acostándome para empezar a leer un libro de los que había traído, se llamaba “10 veces tuya” me habían dicho que era muy buena. Me quite los audífonos y me acosté para empezar a leer cuando de repente escuche un sonido extraño chocar contra el vidrio de la ventana, lo deje pasar pero lo volví a escuchar, fruncí el ceño y me levante asomándome para ver que estaba pasando, cuando de repente vi a Timoti, el estaba abajo y cuando me vio, alzo la mano para saludarme con una enorme sonrisa. ¿Pero que hacia aquí? Aun así no pude dejar de sonreír. Abrí la ventana, ya era muy de noche, la brisa estaba fresca. —Hey —susurre intentando que nadie en la casa me escuchara, sin comprender que hacia ahí. —Hola —dijo Timoti—, ¿quieres salir? ¿Salir? Estaba castigada pero… —¿A donde? —pregunte. Timoti se encogió de hombros. —Vamos por ahí —dijo, bueno, ese “vamos por ahí” sonaba mas divertido que quedarme aquí encerrada castigada. —Okey —me rei. Observe lo que estaba alrededor de la ventana solo habían algunas enredaderas, con cuidado me asome y me sostuve para bajar, con cuidado, un pie, luego el otro, una mano, luego la otra, y ya estaba abajo. Timoti estaba con Marifer, Lucia, y otros amigos que conoci, fuimos a un antro a bailar, no acostumbraba ir a esos lugares pero me gustaba probar cosas nuevas, después de ese lugar, nos dirigimos a una plaza de la ciudad donde habia mucha gente, habia música y un ambiente muy agradable, realmente la estaba pasando muy bien mas aun cuando en todos los lugares habia wifi asi que podía usar mi teléfono con tranquilidad. Estaba bebiendo un poco de vodka, cuando de repente me llego un mensaje de un numero desconocido que decía: Numero no registrado: ¿Se puede saber donde estas? Me extraño un poco, pero no le respondi, despues de todo estaba segura de que mi mama no era y a un numero desconocido no tenia por que responderle. De repente llego otro mensaje del mismo numero: Numero no registrado: Dejaste la ropa en la lavadora, mas te vale que la saques que tambien tengo ropa que lavar. Oh. De seguro era Jacob, era el unico que estaba tan pendiente de fastidiarme cuando estaba en un buen momento. Busque un emojin y le mande uno donde salia un dedo medio en respuesta. Me tense cuando comenzó a llamarme. Mierda. Le colgué la llamada, pero volvió a llamarme, j***r, no podía tener paz. Me aparte a un lado de los muchachos y conteste: —¿Que? —solte. —¿Donde estas? —definitivamente era la voz de Jacob y no parecia estar de buen humor. Pero para humor de perros; yo. —En mi habitación —replique— ¿donde mas idiota? Un breve silencio y entonces contesto: —No te atrevas a mentirme, Esther. Su nombre viniendo de su voz, sono como una completa amenaza. —Ya calmate, tan lindo y fastidioso —respondi girando los ojos. Oh… ¿por que le dije eso? Bueno no era una mentira, era lindo. —¿Estas borracha? —dijo Jacob. Me rei. —Un poco —admiti. —Ire a buscarte. Espera, ¿que? Todo el humor se dreno de mi sistema. Me colgó. Oh, oh.
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