Me sentía terriblemente nerviosa, por lo que el camino a casa se me hizo más corto de lo normal; ¿Cómo íbamos a hacer si mi madre veía que Hell no probaba bocado? Antes de que me diera cuenta estábamos en casa, a pesar de que nos habíamos demorado mucho en la bodega –sólo besándonos, para mi pesar-, y aún así íbamos a tiempo para almorzar con mi mamá. -te dije que no te preocuparas, ya veras como va todo bien. Hell asió mi mano con gentileza, ya estaba de mejor humor. -¡que no me preocupe! ¿Como hacerlo si tu no puedes comer comida humana?, ¿no decías tu que era como si tuvieras ceniza en la boca? -si, es como ceniza, pero me las arreglaré. Hice un mohín. -no te preocupes.- dijo mientras tocaba el timbre de mi casa. No esperamos mucho para que mi madre nos abriera, ella sonreía ama

