Si alguna persona hubiera visto esa chocante escena, sin duda se hubiera desquiciado, Christian parecía un ángel, su rostro, su sonrisa, sus alas brillaban en la noche. No pude quitarle la mirada de encima, no solo porque era hermosísimo, también porque si veía el suelo, seguramente vomitaría. -Lo amas ¿verdad? Christian no me estaba mirando, tenía la mirada fija en el infinito. -Creo que es obvio que si- espeté tratando de simular su tono burlón, ese tono que utilizaba cuando se dirigía a Hell. -me agrada mucho que sea así. Quiero mucho a mi hermano, aunque no lo parezca; pero no le digas nada a Friedrich. Empecé a imaginarme a Christian a Hell como buenos hermanos, la sola idea me provocó escalofríos. -será nuestro secreto cuñadita- agregó mientras me guiñaba un ojo. Era extraño

