POV. Ella No supe cuanto lo necesitaba hasta que lo tuve frente a mí. Todo dolía, pero no era nada físico, no había marcas ni heridas abiertas que hicieran posible aquel dolor, pero mi ama parecía gritar. Aquella presión antigua en el pecho, como si algo que había mantenido contenido durante meses se liberara de golpe sin pedir permiso. Noah estaba frente a mí, tan cerca que podía distinguir el leve temblor de su respiración, el olor conocido de su piel mezclado con sal y perfume. El hombre al que ame incluso cuando todo se derrumbó, estaba frente a mí y yo pensé que no lo vería más. Lo miré sin decir nada. Necesitaba ese segundo. Ese instante mínimo para recordarme que no estaba soñando, que no era una proyección de mi mente agotada, pero sobre todo que no iba a desaparecer si pa

