Las aguas del río se humedecian y crecían aún más con las abundantes gotas de placer que caían de los cuerpos sudorosos de Melanei y Thomas ella se aferraba fuertemente a su espalda cruzando los brazos al rededor del cuello y las las piernas alrededor de las caderas de su amante quien penetraba a su dulce complaciente e inexperta compañera, para Melanei hacer el amor con un hombre sin antes haber estado casada era una completa ofensa a sus costumbres, pero el amor que sentía por Thomas era tan grande que sentía como su cuerpo y el de su novio ardían de deseo una y otra vez. Thomas jadeaba y suspiraba de placer, el dolor de perder su virginidad había sido opacado por la lluvia de estrellas callendo sobre el cabello de Melanei quien disfrutaba cada beso cada caricia por vez primera como si

