Llegar a casa rodeada de los recuerdos que me proporcionaban protección llenó de un gran alivio a mi corazón. Las cosas de mamá estaban intactas, el pueblo mismo estaba intacto, el mar tan especial de San José me invitaba, la sonrisa de Emanuel me rejuvenecía y mi cama, oh i cama y mi techo filtrado por el tanque eran lo mejor.
El doctor Caster se encargó de revisarme y me aseguró que en tres semanas estaría bien, “por lo menos del cuero”, fue específico. Cuando hubo guardado sus asuntos médicos se acercó a mi mesita y tomó de ahí el corazón de oro.
-Costoso.-Afirmó levantándolo hacia mí.
-Sí, supongo.-Lo miraba pero evadiendo
-Un corazón de oro.
-Sí, de oro.-Lo dejó en su sitio, yo me acomodé en la cama, me sentía un poco mejor.
-No seas tan dura contigo misma María Victoria.-Por primera vez desde que llegáramos sonaba comprensivo o amistoso.-Nada ha sido tu culpa.
-No estoy muy convencida de eso.-Estaba yo ya decepcionada de mi misma.
-El matrimonio n es para nada fácil, para nadie lo es.
-Es que…se trata de que no conocí a esa persona con quien me case.
-Creo que Gary siempre fue el mismo tipo y tú en el fondo lo sabes, él no se da por vencido eh, no se te va hacer fácil deshacerte de él.
-No podría vivir con él de nuevo.
-A juzgar por cómo te dejó el seno y el hombro puedo imaginarlo.
-De cualquier forma no tiene como encontrarme, no pienso salir de aquí.
-¿Te quedarás en San José de por vida?-Me encogí de hombros, me daba igual y después de todo estaba segura.-Escúchame bien María Victoria, existen para todos circunstancias difíciles de superar, tu has pasado por varias. En este caso específico..-Metió las manos en los bolsillos de su pantalón.-verás que tu no eres una chica común, eres algo más atractiva y deseable que el común, está bien que no pretendas vender esos atributos pero ahí están y bajo ese atractivo cayó Gary.
-Pero yo acepté ser su esposa.
-No fue suficiente me parece, hay algo más que él desea de ti y sólo tu debes saber qué.
Bajó sus verdes ojos al corazón de oro, luego volvió a i.
-No digo que sea un mal muchacho pero no es para ti, se dieron cuenta a la mala pero ya estas segura.
Cada vez que me quedaba sola pensaba en Gary, él ocupaba gran parte de mis pensamientos, por momentos llegué hasta a odiarme por haberle permitido tanto.
Emanuel entraba por las mañanas y me ayudaba a levantarme, hacia días que s ayuda era menos necesaria.
-Hola ¿cómo te sientes hoy?-Me pregunto abriendo las ventanas y corriendo las cortinas de mi habitación, que se había convertido algo así como mi celda.
-Bien, ¡cómo has seguido tú?
-Y bien.-Volvió a acercarse a mí con su hermoso cabello n***o al aire.-Ya han pasado varios días y quería hablar contigo María, explícame que pasó, aún no lo entiendo, siempre me decías que estabas bien.
-Y creo que era así Emanuel, pero de repente Gary comenzó a ponerse obsesivamente celoso, traté de seguirle el ritmo pero no pude, creo.
-¿Y pensabas huir de ahí engañándolo?
-Si, la verdad fui una estúpida.
Tocaron la puerta y papá entró.
-Hola cariño.-Se acercó y besó mi frente.-Sé que es temprano pero quiero hablar contigo.
Me imagino que luego de cuatro días ya no podía huir de los interrogatorios.
-Voy adelantar e desayuno.-Emanuel salió yo me levanté de la cama y tomé asiento en la silla cerca de la ventana, el cabestrillo aún sostenía mi brazo así que me moví con cuidado.
-Ya estas más recuperada, e doctor Caster me ha contado que t hombro mejora muy bien, tu cara casi no muestra signos de golpes ¿qué te tiene tan triste?
Me sorprendió lo directo que fue, mientras yo consideraba mi respuesta él se inclinó hacia mi.
-No hay culpa aquí María Victoria, no puedes permanecer en tu habitación por siempre.
-No voy hacerlo, es sólo que aún estoy un poco asustada creo, temo que Gary aparezca, que entre…no se.
-Aquí estamos contigo cariño.-Tomó mis manos.-¿Cómo piensas hacer con tu relación con él?
-No quiero volver a verlo. Le temo.
-El doctor Anibal ha telefoneado anoche, quería saber de ti, parece que tuvo un feroz enfrentamiento con tu esposo que lo dejó algo marcado en un ojo.
-¿Cómo?¡Por Dios!¿esta bien?
-Supongo que si, habló él mismo anoche. Me ha preguntado que has decidido hacer, con respecto a tus ingresos me ha recomendado a un abogado pero hizo mención al divorcio.
-¿Divorcio?-Claro, que estúpida, esa era el próximo paso, no podía dejar de ver a Gary y continuar casada.
-Si María, ¿quieres divorciarte de tu esposo? Porque lo puedes pensar unos días, si o amas…
-No papá, no quiero pensarlo.-Respondí determinada.-Llama al doctor Aníbal y dile que si deseo divorciarme.
-¿Segura?
-Si papá.
-Bien.-Papá apretó fuerte mis manos.-Hay algo más que quiero decirte.-Se arrimó a mi.-Tu hermano ya lo sabe, la verdad me asombra su prudencia.
-¿Qué es papá? Dímelo.
-En todo este tiempo cariño, yo he dado vueltas a respetar el recuerdo de tu madre, la casa está exactamente igual porque de otra manera temo perder su esencia, sin embargo…
-Papá no des tantas vueltas.
-Nilvia y yo hemos estado saliendo.
Abrí mucho los ojos ¿cómo? ¿Cuándo?
-Aceptaré si te rehúsas, ella lo sabe, yo comprendí hace unos meses, por pequeños datos de Antonio, que si no era ahora la perdería, y han pasado unos cuantos años y…
-Papá, papá, me parece increíble.-Salté de la silla y él se levantó, lo abracé pegando gritos.-Me encanta tu noticia ¡Emanuel, Emanuel!-Mi hermano apareció de inmediato.-Voy a darte una lista de cosas para que las compres, haremos un almuerzo especial y una cena de compromiso.
Si me sentí triste durante esos días, la noticia que me diera papá me sano. Nilvia llegó hermosa como siempre, vestida de coctel, con u vestido coor amarillo, su cabello en ondas, zapatillas bajas color dorado y una sonrisa plen hacia mi.
-¿Por qué no me contaste?
La intercepté cuando entró a la cocina acompañada de Emanuel.
-Temía vergüenza y además tú estabas algo ocupada.
-Oh sí, pero quiero que me lo cuentes todo.
Para el almuerzo hice una e4nsalada de pasta con jamón y queso amarillo, pollo agridulce y plátano al horno dulce con queso de mano. El postre fue un biscocho, cociné con un poco de vainilla arriba. Fue un momento largo, de mucha charla, me sentía libre, viva y sana. La cena fueron arepas rellena con queso de mano y chocolate caliente. No paraba los temas de conversación, los refrescos iban y venían, anécdotas, chistes, vida en familia, lo que había olvidado a vivir lejos de ellos, olvidando lo que quiero ser.
Nilvia y yo os ocupamos de los patos sucios de la cena, arreglamos la cocina y luego nos sentamos en la mesita de la cocina.
-Esto me parece un sueño Nilvia, me siento tan bien, el día de hoy, tranquila, con nuevos ánimos.
-Eso me alegra mucho.-Sonrió conmigo, parecía más joven, tan hermosa.-Deja atrás lo de Gary, Eres muy joven, inteligente, no veas esto como un fracaso, sino como parte de tu aprendizaje.
-Muy duro aprendizaje.-Le aseguré.-Pero ver que papá puede ser feliz contigo me complace mucho. Pensaba mucho en él y su vida, no sé cómo le hiciste.
-Simplemente dejé de hacer.
-¿Cómo?
-Si, creo que tu padre daba por hecho que yo no podía ser una opción, no se bajo que prejuicios, no sé a que le temía, lo cierto es que siempre estaba asegurándole que estaba equivocado, hasta que dejé de decirle, al contrario, le dije que tenía razón y fui indiferente un buen rato y así sucedió.
-Oh.-Mi mente parió unan luz.-Dime Nilvia ¿estas enterada de cuánto asciende mi cuenta bancaria?
-Si, algo.
-El señor Aníbal me ha recomendado a un abogado para tratar esos asuntos y los del divorcio.
-Es un tema delicado María Victoria. No creo que debas seguir casada con Gary, temo que su agresividad sea incurable, lo demostró con el propio Aníbal.
-¿Qué sabe sobre eso?-Aquí estaba la información, podía ser abierta con ella, después de todo sabía sobre mis sentimientos.
-Aníbal fue a encarar a Gary y tu esposo lo dejo muy maltrecho, tal parece tiene un ojo hinchado, no me lo ha dicho tu padre pero se que se siete muy culpable de lo que te pasó, en cierta forma te hizo ver que Gary era un excelente partido que confiaras en él y a Gary le estuvo diciendo que no perdiera la oportunidad de hacerte su esposa.
-No pienso sacarlo de su estado de culpa-Fui firme, él era culpable.-Por otro lado me busca un abogado.
-Que estará aquí mañana.
-Que eficiente.-Reí de como Aníbal se apresuraba.
-La situación no es fácil María Victoria, Aníbal está casado lo que siente por ti lo hace vulnerable hacia Gary.
-Ya eso lo entendí, el doctor Caster no ha sido nada sutil en explicarme.-Me levanté de la silla y caminé para ver a papá y a Emanuel aún sentados frente al televisor.-Me cansé de que Aníbal maneje mis asuntos a distancia, de siempre caer victimizada ante él, de perderme, tienes que ayudarme Nilvia a tener lo que siempre soñé y lo que mamá quería para mí.
-Por supuesto que lo haré.
Se levantó y me abrazó con fuerza, era una promesa.
-Voy a ayudarte en lo que sea, como si fuera tu madre.