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706 Palabras

La emoción les había ganado y por fin a Eduardo se le estaba cumpliendo su sueño de volver a hacer suya a la mujer que ama. Pero de algo no se percataron, y es que al entrar volvió a dejar la puerta sin seguro y ahora han estado a punto de ser descubiertos. —Papá, ¿estás ahí? Preguntó el pequeño Gael al entrar en la habitación y ver tirado en el suelo el bóxer que su padre tenía puesto hace pocos minutos. —El niño … —alcanzó a decir la chica, tratando de detener a la bestia s****l en la que se está convirtiendo el hombre. —Shh, déjalo, si no le respondemos se irá. Eduardo está muy entretenido como para atender berrinches, no quiere parar de lamer y succionar los pechos de su adorado amor. —¡Papá!, la abuela te está llamando porque dice que necesita de tu ayuda, ella… ella está l

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