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1120 Palabras

Durante el trayecto a la empresa, Luna no le volvió a dirigir la palabra a su marido, ni siquiera lo ha volteado a ver, pues, ella está muy resentida. Y con justa razón, porque según las palabras del mismo hombre, él prefiere defender a su querida prima y acusarla a ella de ser una mujer paranoica. —¿Acaso piensas pasar todo el día parándome la cara, mi amorcito lindo? Preguntó horas más tarde. Había intentado contentarla durante la mañana pero no lo había logrado. —¿A quién le hablas?, yo no veo que tu inocente primita esté por aquí. —Vamos cariño, no seas así. No nos alejemos por culpa de terceros que no tienen nada que ver con alguno de nosotros. —Si tú sigues permitiendo que esa piruja te coquetee, te juro que no lo voy a tolerar y me voy de esa casa. —Mejor vamos a almorzar

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