Sinceramente que yo me sentía incómoda en ese lugar. Así que, le pedí que volviéramos a casa. No esperaba que después no querría ni irme de allí. —Cariño, ¿qué te pasa? estás muy rara desde que saliste de casa. Pensé que te emocionaría igual que a mí que tengamos una cena romántica como pareja, pero te veo apagada. ¿Acaso no te gusta el lugar tranquilo que escogí para estar solos? Pregunta, lo noto un poco decepcionado. Accedí a quedarme, soy tan pendeja que me sentí mal por él. Nos sentamos en la mesa y de la nada aparece un hombre vestido de camarero, trae una variedad de platos de comida y luego regresa con varios vasos de diferentes sabores de jugo. Y ustedes saben cómo soy de hambrienta, pero les cuento que en este momento no se me apetece comer nada, me siento herida y traiciona

