Si el alma deja el cuerpo, su alma no se la lleva el viento, está revoloteando en mucho silencio, comprendiendo que ya pagó el precio, por vivir demasiado tiempo. Durante aquella tarde no dejé de leer libros, y antes de tomar los libros necesarios, siempre le pedía a la biblioteca que nos apoyara. Tristán cargaba los libros por mí, mientras Bastian y Violet tenían una conversación bastante discreta. No estaba segura que era exactamente lo que buscaba o lo que ellos conversaban, pero era obvio por su postura que no estaban muy felices por la conversación que estaban teniendo. No pude evitar mirarlos de reojo con la esperanza de verlos hacer las paces, para que el ambiente mejorara entre nosotros. Al final, todos nos sentamos a leer los libros que había escogido, todos tuvieron la tarea

