Después de haberse podido librar de sus compañeras de dormitorio, Hyosun tomó su gran sudadera de los San Francisco Giants tres tallas más grandes que la suya, ya que, era de su hermano y él se la obsequió antes que entrara a esa escuela. Con la capucha puesta y una gran bolsa llena de comida chatarra, se fue a la sala de las chicas. Tanto chicas como chicos, tenían su sala equipada con televisión, computadoras y todo lo que un adolescente ocupa para ser feliz. Era de las muchas cosas que amaba de la escuela.
Empujó la puerta con la espalda y no se molestó de encender las luces, ella fue directo a la tv. Como era de esperarse, el lugar estaba solo. Era muy tarde, pero eso no le iba a impedir ver el Giants vs. Dodgers esta noche, nada lo haría. Ya que la diferencia de horarios era tanta, era el por qué estaba a tan altas horas de la noche. Prendió la televisión y buscó el canal de deportes, se quitó la capucha del suéter, encontró una posición cómoda en el sillón, abrió el primer paquete de frituras y sin ninguna molestia más, empezó a ver el juego.
— ¡No, no, no, no!— Hablaba con papas en su boca y miraba frenética al jugador de segunda con intenciones de robar base.— ¡No lo hagas, idiota!— Pero lo hizo, y no pudo contra el pitcher que con un rápido lanzamiento al de tercera base, logró sacarlo.— Lo dije. Yo lo dije.
Irritada por ir perdiendo por una carrera, Hyosun estaba por acabarse el tercer paquete de frituras. El juego estaba en la parte baja de la quinta entrada y debido al jugador que sacaron, los Giants perdieron una oportunidad de empatar el juego. Marcaron rápido los tres outs y los molestos comerciales empezaron. Se empinó el paquete de frituras esperando que todas las migajas aterrizaran en su boca.
— Yah...
Aún quedaban pedacitos de papas, Hyosun no se tomó la molestia de voltear hasta que dejó el paquete limpio.
— ¿Qué?— Preguntó sin interés.
— ¿No te has sorprendido?— Dijo el chico y se acercó a ella.
— No me das miedo.
— Pero...
— Nada. ¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí?
— Bueno, pasaba por aquí y se me hizo extraño ver todo apagado excepto por la televisión.
— Ya sabes por qué está encendida, Hoseok.— Rodó los ojos.— Puedes irte ya.
— Oh vamos, cariño.— Soltó una risita burlona y ella lo fulminó con la mirada.— ¿Qué haces tan tarde aquí?— Y con toda la confianza del mundo se sentó a su lado.
Hyosun se giró y tomó de la bolsa otro paquete de frituras, esta vez sabor bbq. Lo abrió y probó la primera.
— Giants vs. Dodgers.
— ¿Comes ese tipo de comida?— Hoseok miró desconcertado el paquete que tenía en sus manos y después sus ojos notaron los demás vacíos que estaban tirados en el piso.
— Sí, ¿qué tiene?
— Bueno es que,— Apretó sus labios.— eres delgada, con un fabuloso cuerpo y...
— Soy deportista.
— Sana.— Concluyó lo que anteriormente decía.
— Además, no las como siempre, sólo en ocasiones cómo ésta.
— ¿Qué ocaciones?
— Baseball. Cuando yo no juego, claro.— Se le escapó una sonrisa.
— Entonces, ¿Giants vs. Dodgers, verdad?— Estiró su brazo y tomó un puñado de frituras, llevándose más de dos a su boca. Esta era una de las pocas conversaciones tranquilas y normales que tenían.— Pff... Pobres Giants, no pueden contra los Dodgers.
Pero todo era muy bueno para ser cierto.
— ¿Perdón?— Preguntó ofendida y lo miró como si acabara de cometer el peor pecado del mundo.
— Los Dodgers van primeros en el stading.
— Los Giants en segundo.— Contraatacó.— Además, seguro es suerte. La temporada pasada iban pésimo.— Soltó una risita.— No me digas que los Dodgers son tu equipo favorito.
Hoseok miró la pantalla, su puño derecho reposaba sobre su boca y con un dedo controlaba una sonrisa que no quería dejar escapar.
— No me digas que los Giants son tu equipo favorito.
Hyosun lo miró como si dijera lo más obvio del mundo hasta el punto de verse estúpido. J-Hope asintió captando su "sí" gigante y en negritas.
— Vaya, al parecer somos rivales en esto también.
Ella asintió. Hoseok se refería a que los Dodgers y los Giants han mantenido una rivalidad incluso antes de pertenecer a Los Angeles y a San Francisco.
— No podía esperar menos.— Dijo casi en susurró y no despegó la mirada de la gigante pantalla.
— Tu equipo va perdiendo.
— Es sólo una carrera, no me preocupo mucho.
— Una carrera puede llegar a ser mucha diferencia.
— Aveces no.
Hoseok veía el juego también, pero de vez en cuando miraba de reojo a Hyosun. Ella estaba más concentrada en el juego que nunca, aunque en las frituras también lo estaba. Sus piernas cruzadas, inclinada hacia enfrente, con ese ridículo y gigantesco suéter de canguro color naranja. Parecía niña pequeña en un espectáculo de sus princesas favoritas. La primera parte de la séptima entrada dio por completada y Hoseok no pudo evitar explotar en carcajadas cuando Hyosun se puso de pie y empezó a aplaudir; estaban despidiendo al pitcher y ella se paró y actuó como si estuviera en el AT&T Park también.
— ¿Qué?— Lo fulminó con la mirada y seguido le aventó un cojín en la cara.
— Pareces un Cheeto gigante con eso que llevas puesto.
Hyosun miró su suéter y se encogió de hombros, ella amaba esa chamarra.
— Entonces amo parecer un Cheeto gigante.— Contestó divertida. Hoseok sonrió y ella, sin darse cuenta lo hizo también.
La chica volvió a sentarse y no dejó de sonreír ya que, había corredores en base y eran rápidos, además de que era el turno del cuarto al bat. Juntó sus manos y las presionó, miró con esperanza la pantalla, chasqueó la lengua al ver que el bateador abanicó y ahora tenía la cuenta llena; tres bolas, dos strikes. Una enorme sonrisa apareció en su rostro al ver el fuerte batazo que había dado el bateador.
— ¡Eraboy!— Saltó del sofá y empezó a brincar por todas partes cuando el home run fue marcado junto con tres carreras más, poniendo a los Giants a la delantera radicalmente.— ¡Lucky seven, baby!
— ¡¿Qué?!— Hoseok se puso de pie indignado.— ¡No!
— ¡¿Sabes lo que significa eso?! ¡Ahora los Giants están en primer lugar!
Por un segundo, Hoseok dejó su enojo al lado y se tomó la molestia de mirarla a ella. Su sonrisa era enorme y contenta, Hyosun no se había molestado en peinarse, sólo se puso la gorra representativa de su equipo y dejó su cabello suelto, además de que estaba nadando en aquel enorme suéter. J-Hope sonrió y de alguna manera, no podía dejar de pensar que lucía mucho más hermosa de lo que lo hacía en el club aquella noche; sólo había una explicación para eso: a ella le gustaba.
El partido terminó siendo ganado por los Giants, quedando 3 – 2.
— Debemos aceptarlo, Tim hizo un grandioso trabajo.— Hyosun seguía comiendo sin preocupaciones.— Bueno, él siempre juega excelente.
— ¿Lincecum? Hmm, no, no es un novato tan impresionante que digamos. No para mí.
Tim Lincecum a.k.a el poder talentoso y arma secreta de los Giants. Un joven pitcher novato que había llegado para revolucionar el legado de los pitchers. Con tan poco tiempo de carrera, él ya había logrado muchas metas y records. Era el favorito de Hyosun.
— Pero qué dices...— Negó con la cabeza y le pasó el paquete de frituras a su rival.— Él es simplemente, hmm... wow. Además, ese cabello largo suyo, me encanta.
Por un segundo, Hoseok se imaginó a él mismo con una cabellera que le llegara un poco más abajo de los hombros, justo como Tim Lincecum. Una locura. Había sido incluso una locura imaginárselo.
— Sabes...— Aclaró su garganta.— La próxima semana empiezan nuestros play-offs.
— Lo sé, Haewon no deja de recordarnos que Taehyung será el lanzador principal.— Soltó una risita.
— Eh sí... Eh yo, me preguntaba si...— Esto era difícil para él. Apretaba sus labios intentado buscar las palabras ¿correctas?— Me preguntaba si te veré ahí...
Hyosun dejó de masticar las frituras y se quedó viendo directo al piso. In-có-mo-do. Tragó como pudo y se quitó la gorra, pasando sus mechones sueltos tras las orejas y después se colocó la gorra de nuevo. Lo pensó mucho, pero terminó asintiendo levemente.
— Sí, ahí estaré.