CAP 10.- ✠Se mío✠

2099 Palabras
-no olvides tomar tus supresores, no queremos que Yura se dé cuenta que eres un omega, además no queremos que tu celo vuelva locos a todos aquí, solo mantente a mi lado y todo estará bien yo voy a protegerte Yuri, no debes preocuparte por eso, todo irá bien, descansa, nos vemos más tarde, pediré que te traigan algo de comer una sirvienta, te visitare más tarde. El rostro de Yuri perdió el color, su mirada se perdió en los ojos de Vitya, las manos le empezaron a temblar, su boca se abría y cerraba cual pez, ninguna palabra venía a su mete estaba en blanco y en pánico -Yuri relájate- el peli plata tomo su mano palma arriba, de repente un delicioso olor rodeaba al japonés, sentía como sus preocupaciones y temor iban desapareciendo, cerró los ojos al estar relajado, pero de golpe abrió los ojos tomo el pastillero y empujo a Víctor lejos de él -como te atreves a usar tus malditas feromonas en mí? Quien crees que soy? Una de las putas con las que te revuelcas cada vez que te da la gana? Nikiforov no te atrevas a crearte las ideas equivocadas, seré un omega pero tengo orgullo, y he llegado hasta donde estoy por mis esfuerzos y sangre fría- las palabras del omega sonaban como si estuvieran afiladas cual cuchillo, las decía con la intención de provocar al alfa y obligarlo a alejarse, pero él ya se lo había dicho, entre más se porte de esa forma más interesado se siente, le encantaba como lo retaba, como no se dejaba dominar, era una cualidad que le parecía realmente atrayente, era como si ese omega estuviera hecho para él, y pensaba en conquistarlo, lo quería para él, y si la forma en mantenerlo a un lado de él era estando cerca de él todo el tiempo lo haría, necesitaba saber si era su predestinado, pero mientras esté tomando los supresores no podría saberlo, sería perfecto que dejar de tomarlos solo así ambos se darían cuenta. -Yuri, eres especial, eres diferente a cualquier persona que he conocido, alfa, omega o beta…. Dime que necesito hacer para que te fijes en mí? Que necesitas para ser mío? Yo puedo darte cualquier cosa que desees, no que me pidas te daré, no importa que sea- el alfa trataba de convencer al japonés a que le prestara atención a él, que lo dejara estar a su lado, pero el error que estaba cometiendo era que le estaba ofreciendo cosas materiales le ofrecía comprarlo con objetos. -Víctor- sonrió el azabache – no soy una de tus golfas, no pretendas comprarme con regalos, no necesito que me regales cosas, tengo los recursos para comprármelos yo mismo, acaso crees que vivo en la miseria? , Nikiforov, tú no puedes ofrecerme las únicas dos cosas que más deseo en la vida, ni tu ni nadie podrían, hubo una persona que una de esas cosas me la dio pero al perderlo me di cuenta que eso no era para mí, que era mejor de la forma en la que estoy, si la doctora Minako puede ayudarme a mantener mi apariencia como alfa, no necesito nada más, si me mantengo lejos de ustedes todo puede seguir como estaba antes de conocerlos, ustedes dos han destruido en solo un día lo que me tomo años lograr….mantente alejado Nikiforov- fue lo último que le dijo Yuri, ni el mismo sabía que era capaz de tener el valor de hablarle a un alfa con tal presencia como la del peli plata, pero si no había temido antes no empezaría ahora. En el rostro de Víctor se dibujó una sonrisa, era maravillosa la fuerza y decisión que tenía el omega, “donde había estado todo este tiempo” se repetía una y otra vez, lo quería y lo quería no solo como alguien pasajero, lo haría su pareja, lo marcaria y tendrían una familia, es el perfecto omega digno de ser esposo del Pakhan, el llevaría en su hermoso cuerpo a sus hijos, no le importa cuánto tiempo le llevaría, lo haría suyo. Víctor le dedico una sonrisa sincera, no parecía tener otro significado – Yuri Katsuki, admiro tu valor, no cabe duda que eres mi predestinado, te enamorare poco a poco no importa el tiempo que me lleve- En el rostro del azabache aparecía la expresión de no entender, como podía decirle esas cosas después de todo lo que le había dicho, vaya que era un hombre obstinado y extraño -acabo de rechazarte, acabo de darte un ultimátum…. Y tu respuesta es que vas a enamorarme?.... eres obstinado y un tonto- eran las palabras con tono de exasperación del pelinegro- como puede ser alguien tan terco?.... vete Nikiforov…. Deseo estar solo por ahora- necesitaba que el ruso se fuera, no podría aparentar más las apariencias, el dolor se volvía cada vez más insoportable, necesitaba regresar el estómago, uno de sus síntomas del celo -“aguanta Yuri, aguanta solo un poco más”- era lo único que pasaba alrededor de su mente, veía a sus manos tratando de distraerse para no pensar en que quería correr al baño a vomitar, al estar perdido en sus pensamientos, sintió como su rostro fue levantado por la mano de Víctor que deposito un suave beso en su frente, se dio la vuelta y salió de la habitación cerrando la puerta detrás de él, no hubo tiempo de analizar lo que acababa de suceder solo quería correr y encontrarse con el que solía volverse su amigo durante su celo, cuando terminar de vaciar el contenido de su estómago se sentía mejor, jalo la cadena, lavo su boca y regreso a la cama, quería dormir, si no fuese porque ya sabía que eran los síntomas de su celo, cualquiera pensaría que estaba en cinta. Cuando por fin estuvo de regreso en su suave cama se puso a analizar lo que había pasado después de su plática con Víctor, llevo su mano hasta su frente donde había recibido el beso del peli plata, sus mejillas se pintaron de un hermoso carmesí –idiota, que se cree que es? No soy ninguna chica para que haga cursilerías como esas - Alrededor de dos horas después, se escucharon golpes a la puerta del omega, pero no hubo respuesta por lo que él rubio entro a la habitación, se acercó hasta la cama, en una pequeña mesa había una bandeja con comida que ni siquiera había sido tocada -oye, porque no comiste?- era más un reproche que una pregunta por parte del alfa, le molestaba la idea de que decidiera hacer berrinche como un mocoso, si él mismo tenía que alimentarlo lo haría –oye te estoy hablando, sé que estas despierto, no me ignores- -déjame en paz, no quiero nada, no tengo deseos de comer- el omega tomo la cobija se cubrió hasta arriba y se dio vuelta dándole la espalda al visiblemente molesto alfa, era muy normal para él no comer mucho en días como ese, no le gustaba la idea de correr cada cinco minutos a regresar lo que había comido, era asqueroso y lo odiaba demasiado. -vamos no seas un mocos berrinchudo y comete lo que te trajeron, de seguro ya hasta se enfrió, porque te comportas como un niño de 8 años al cual castigaron- quería molestar al pobre chico que no se encontraba del mejor humor para soportar a un rubio altanero- -Yurio déjame tranquilo, no molestes, en verdad no me siento bien para soportar tus tontos chistes- decía el omega mientras se encontraba bajo las cobijas, no podía creer que estaba en un lugar tan lejos de su casa donde se sentía a salvo durante los horribles días de su celo. -oye!! Que es eso de “YURIO”…. Soy Yuri, no me cambies el nombre tonto- el mayor le reprochaba al escuchar cómo era que había sido alterado su nombre -yo soy Yuri, sería raro que te llamara de esa forma, por eso de hoy en adelante eres Yurio para mí, así que no molestes…Y-U-R-I-O – ahora era el turno del azabache para molestar al mayor que parecía desconcertado por cómo estaba actuando el japonés. -oye, si vas a decirme de esa manera al menos ten el valor de decírmelo a la cara, no te escondas cobarde- decía divertido el ruso que le parecía realmente dulce la actitud que había tomado el omega. -oye, sal de ahí y se un hombre y dímelo en la cara- el rubio se subió a la cama quedando el delicado azabache entre sus piernas mientras peleaba para quitarle las cobijas con las que se encontraba cubierto -no quiero, déjame, ya vete- decía entre cortado, mientras seguía peleando con el alfa por los cobertores –no molestes tonto- Había algo raro en su voz, cosa que noto el rubio, ahora no quería quitarle destaparlo para jugar, ahora quería saber que era lo que le pasaba, tenía el ceño fruncido , había una combinación de molestia y preocupación en él, no sentía la misma fuerza en la presencia de Yuri de cuando lo había dejado hace un par de horas, su lado alfa podía identificar el estado de animo de aquel hermoso omega de piel como porcelana. -oye, dime que tienes? Que te pasa? Cuando me fui no estabas así? Acaso alguien te hizo algo?- no se daba por vencido al tratar de poder ver al menor – enserio Yuri, dime que tienes?- vaya fuerza que tenía el omega, le parecía imposible arrebatarle esa tela que lo cubría, si fuera realmente un alfa sería un digno oponente. -MALDITA SEA YURI, QUE TIENES?!- ya había perdido la paciencia, no le gustaba que no le dijera que pasaba, se sentía incómodo por la esencia que estaba desprendiendo el omega, no tenía el dulce olor que le encantaba, esta parecía tener un aroma muy tenue, casi imperceptible y no le gustaba para nada. Con un último esfuerzo logro quitarle las cobijas tirándolas al suelo, ahora Yuri estaba descubierto, estaba de lado sin poder dejar que el rubio viera completamente su rostro , estando de perfil no le era clara la expresión que tenía. -Yuri?- la voz del alfa ahora suave, de un tono tranquilo, puso su mano en el hombro del omega haciéndolo girar, Yurio estaba sobre el viéndolo hacia abajo, al ver su rostro no pudo evitar sentirse atrapado, las mejillas rojas, sus inundados mientras las lágrimas rodaban por su hermoso rostro. - yu…yuri? Porque estas llorando? – no pudo evitar tocar las rojas mejillas del menor limpiando con su pulgar cada gota que bajaba lentamente, estaba perdido en esos ojos de color avellana, quizás era por las lágrimas que sus ojos tenían un brillo cautivador, si ya lucia hermoso, ahora se veía aún más. -Y…yura- las lágrimas no dejaban de caer una tras otra, no había forma de detenerlas –duele….duele demasiado Yura- nunca antes había sentido un dolor tan fuerte, nunca antes había sentí un malestar como ese, algo estaba influyendo, quizás era la presencia de los alfas a su alrededor, había soportado muchas veces antes, pero esta vez no podía, en verdad le dolía. -Duele, realmente duele…. No lo soporto…..Que está pasando? Que sucede conmigo? Que me están haciendo? – su voz estaba rota, sus mejillas carmesí y húmedas Yura podía ver el dolor en el rostro del omega, no estaba para nada bien, bajo de él , tomo la cobija lo enredo en ella, se recostó a un lado de él atrayéndolo, y empezó a liberar sus feromonas para tratar de tranquilizar al chico, pero parecía no funcionar porque esa horrible expresión de dolor no se iba. -Yuri… Yuri déjame ayudarte- su tono era dulce y amable, nada que ver con la forma en la que le había hablado antes, como era posible que el menor lo tuviera totalmente en la palma de su mano, quería ayudarle de forma desinteresada, si podía calmar su dolor lo haría de cualquier forma. -Yuri…Yuri di que sí, déjame ayudarte Yuri- lo apretó contra su pecho aun enredado en el suave edredón. El azabache levanto su mirada con los ojos brillantes por las lágrimas y solo asintió, solo eso necesitaba el rubio, aparto al menor, bajo de la cama dirigiéndose hasta la puerta cerrándola con pestillo. -Yuri seré cuidadoso- el alfa camino hasta la cama quitándose la playera negra que estaba ceñida a su espectacular cuerpo, cando estaba junto a el retiro la cobija que cubría el cuerpo del pelinegro –Yuri todo estará bien, te voy a hacer el amor, Yuri… se mío –
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