TREINTA Y DOS JARED La bombilla encima de la cama tenía un parpadeo. Me ardían los ojos de tanto mirarla, pero había olvidado cómo parpadear. O respirar. Hace cinco minutos, una enfermera había venido a verme. Se disculpó por mi pérdida. Era la primera vez que me despertaba sin mi madre o mi padre en la habitación para hablar con el personal médico, y se produjo una confusión. Recuerda. Recuerda lo que pasó. Recuerda, recuerda, recuerda. Recordé el camión. Recordé... el caos, brevemente. Cuanto más intentaba concentrarme y miraba esa estúpida luz, creía recordar que me desperté en la ambulancia y hablé con un paramédico. Sí. Hizo un montón de preguntas estúpidas. Me di cuenta de que estaba tratando de evaluar mis capacidades mentales. No podía recordar lo que había pasado in

