Capítulo 7

1370 Palabras
Cuando abrió la puerta del garaje no daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos. El garaje estaba hasta el techo de coches: - Esto es buscar una agua en un pajar. Maloles sabrá donde lo ha aparcado. Buscó el contacto en la agenda del móvil y marcó. - Hola Alteza, dígame ¿Ha regresado ya? ¿A qué no ha sido tan difícil conducir? - Déjame hablar coño... que aún no he salido, es que no encuentro el coche en el garaje, esto es peor que un concesionario de coches ¿Dónde lo has aparcado? ¿Cuál es tu plaza? No pone los nombres... Maloles guardó silencio. - ¡Ya lo recuerdo! Justo cuando entras, luego giras a la derecha, de nuevo a la izquierda, otra vez a la derecha y después recto y al final lo encontrarás. Es muy fácil, no tiene pérdida. - Vale he retenido todo lo que me has dicho, tranquila, siempre he tenido buena memoria. Colgó la llamada y comenzó a buscarlo: - ¿Ha dicho izquierda o derecha? Ya me he liado, esta mujer no sabe explicarse, criada tenía que ser. Vamos a probar por la izquierda...a ver si hay suerte. Tras varias vueltas por el garaje regresó de nuevo al punto de partida. - Yo juraría que aquí he estado antes... Oyó unos pasos que se acercaban. La puerta del garaje se abrió. - ¡Maloles! ¡Qué susto me has dado! Que no tengo hipo ¿Por qué te has escapado de la habitación? Se aproximó más a ella. Pero... si vas disfrazada de mí, vas de Reina total ¿No querrás quitarme la corona verdad? - No por dios señora, yo nunca haría una cosa así... Me he salido de la habitación porque la Lupita ha empezado a descargar, ya me entiende usted... y no había quien estuviera en la habitación, una peste ha dejado la condenada que tela... y me he disfrazado de Reina para poder escapar con vida. Por cierto, que gozo tener a todo el mundo a mis órdenes... - Pues lo has clavado el disfraz, eres idéntica a mí, está todo plagado de gemelas. - Maloles hazme aire que hace calor, es una orden. - Será japuta, que soy yo la Reina y tú la criada. - ¿No querrás que me chive al Rey verdad? Maloles se aproximo y comenzó a hacerle aire con las dos manos. - Más fuerte o serás despedida-ordenó la Maloles. - No puedo más, tenga piedad de mí. Si yo no estornudo por no cogerme la nariz. Maloles le pidió que parara: - Pero que conste que lo hago para apiadarme de usted. Las dos comenzaron a caminar en busca del Mini. Maloles dio vueltas y vueltas hasta que al final lo localizó debajo del Rolls Royce de la Casa Real. - Ahí lo tienes cegata, ves menos que tres en un burro. - Será mejor que regreses a la habitación o levantaremos sospechas. Se despidieron y la Reina se montó en el coche. No veía nada, estaba completamente oscuro al estar el mini debajo de otro coche. Se sentó y esperó a que el coche se encendiera. Se cruzó de brazos. Pasados unos minutos el coche no se ponía en marcha. Cabreada, cogió el móvil y marcó el número de teléfono de Maloles: - Oye ¿Por qué me has engañado? Esto no se enciende, llevo aquí ya un buen rato esperando... - ¿Has metido la llave para encenderlo alteza? No es la lámpara de Alababa que pides un deseo y te lo concede. - ¡Ah! Pero qué tonta soy de verdad. Si aquí tengo la llave, vale te dejo a ver si consigo salir de aquí al fin. Introdujo la llave y le dio continuamente hacia abajo y hacia arriba pero el coche no se ponía en marcha. - Seguro que me lo ha dejado sin gasolina para que le eche yo. Volvió a intentarlo pero más despacio: - Dicen que más vale maña que fuerza. El motor encendió al fin. Metió la marcha pero el coche era automático y al pisar el acelerador salió disparado. Se llevó varios coches por delante y alguno por detrás. Cuando salió del garaje el coche se había convertido en descapotable, el techo se lo había arrancado de cuajo al sacarlo de debajo del Rolls Royce. Se puso las gafas de sol y se anudó un pañuelo a la cabeza para protegerse del sol. Los jardineros de palacio la saludaron. Se detuvo para que el guardia de seguridad la identificara y la dejara salir. Era mejor no levantar sospechas. Bajó la ventanilla hasta el suelo: - ¿Su nombre por favor? ¿Me facilita su DNI? ¿Trabaja usted en palacio o ha venido a entregar una carta? ¿Dónde vive usted? ¿Es hija única o tiene más hermanos? ¿Viven sus padres? ¿Su casa es en propiedad o es alquilada? ¿Fija o contratada? La Reina se quedó extrañada de todo aquel protocolo de seguridad, no sabía que fuera tan difícil entrar y salir de palacio, cuántas cosas desconocía pensó. Le hacía falta recorrer más mundo. El guarda de seguridad la miraba esperando una respuesta: - Soy la Maloles, criada de Palacio para servirle en lo que haga falta. Hijo ¿Es que es hoy tú primer día de trabajo? Si yo entro y salgo todos los días...me deberías de conocer ya amnésico. - Si, es mi primer día y llevo en mi puesto diez minutos. Es usted la primera con la que me estreno. - Vaya, qué suerte tengo... La Reina cogió el bolso y sacó una botellita. La puso frente al guarda de seguridad y le roció toda la cara. El guarda comenzó a gritar y acto seguido cayó fulminado al suelo. - ¡Oh! Pobrecito que mal comienzo ha tenido. Qué buenos son estos líquidos anti violación. Abrió la puerta del mini y se dirigió a la garita de control. Cuando entró se encontró con un panel de mando atiborrado de botones. - ¿Cuál es el botón de subir la barrera? se preguntó mientras observaba atentamente todos los botones. Nada no pone ningún cartelito, habrá que probar... Comenzó a pulsar todos los botones y empezaron a sonar pitos, sirenas, alarmas... La barrera se subió al fin. - ¡Si señor! ¡Lo he conseguido! ¡Y a la primera! Fue rápidamente al Mini, se subió y lo puso en marcha. Salió escopetada. Ahora sí que se sentía libre de verdad. El aire le daba en la cara, los árboles pasaban a su lado a toda velocidad y no había ningún coche por la carretera que iba a palacio. Se sentía la dueña del mundo. Iba por el centro de la carretera, para ella no había ni líneas ni carriles, para eso era la Reina. De frente se encontró con un camión cargado de gallinas. Lo esquivó dando un volantazo y varias gallinas salieron volando. Una de ellas fue a parar a su coche, se sentó en el sillón del copiloto, después se le subió a la cabeza y finalmente le cagó. - Será japuta que me ha cagado enteretita. Con las manos la agarró y la arrojó fuera del coche. Vio un cartelito que ponía "Autovía" a diez metros. - Anda una vía para mí sola que alegría. Pero cuando fue a incorporarse había un embotellamiento. - ¡Ay que tontos,! yo no hago colas, no no...me niego, yo tengo una autovía. Se metió en el carril bici. Comenzó a circular a toda velocidad dejando atrás los coches. Por la ventanilla les sacaba el dedo. - ¡Esto es uno de los privilegios de ser Reina! Divisó un puesto de SOS. - Mira un wáter. Voy a hacer un pis. Paró el Mini, salió y se puso detrás del puesto de SOS. Hizo un pis de media hora y se volvió a montar en el Mini. El móvil comenzó a sonar. "Maloles llamando" - Dime Maloles...hija vamos a hablar hoy más que en diez años ¿Qué tengo que ir a donde?... ¿A tú casa?... ¿Qué no te acuerdas si has apagado el fuego?... Vale pásame ubicación y voy...
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