CAPÍTULO 30 Punto de vista de Isabela Han pasado tres días desde que desperté… y sigo aquí, inmóvil en una cama de hospital, conectada a tubos, cables y máquinas cuyo funcionamiento desconozco. Lo que sí sé es que estoy viva. Eso ya es suficiente motivo para agradecer, aunque a ratos no parezca suficiente para sonreír.

