Capítulo 32 Ya es diciembre, Faltan dos semanas para Navidad y yo sigo con la pierna escayolada. El yeso ya forma parte de mi identidad, como una extensión rígida de mi cuerpo que me recuerda constantemente lo torpe que puedo llegar a ser. Llevo una semana y media en casa, atrapada en mi habitación, y lo único que me hace sentir viva es el trayecto al baño. A veces voy sin tener necesidad, solo para moverme, para comprobar que el mundo sigue existiendo más allá de estas cuatro paredes. Mi madre se ha transformado en una enfermera

