CAPÍTULO 25 Son más de las cuatro de la tarde y ya llevo sentada en la casa de los Blake desde por la mañana. Noah no deja de decirme "mamá", repitiéndolo una y otra vez, como si no pudiera dejar de aferrarse a esa palabra, esa idea, como si le diera algún tipo de consuelo. Cuando quiere beber algo, se me acerca con sus bracitos extendidos, y cuando tiene hambre, me pide que le dé algo de comer, aunque su padre esté justo al lado. Parece no querer que me vaya, que no me separe de él. Estamos todos sentados en el salón. A mi lado e

