— ¿Ibas a desobedecer, no? ¿No ibas a hacerme un puto caso, cierto? —Dice amargamente. Tiene la nariz arrugada y está mirando para al frente. —Tenía que buscar mi celular, Alex. No sabía que tú ibas a traérmelo —¡¿Pues, porque mierda no esperaste a que saliera y me pedías el maldito teléfono?! —Rugió. Me estremecí en mi lugar. Tenía razón, pero de todos modos él no es mi padre para decirme que tengo que hacer. —No creí que iba a llegar tan lejos. —¡¿Querías que la mujer te tire algo en la cabeza?! —¡Deja de gritarme! Giro, sin importarle los autos que estaban atrás de nosotros y aparco a un costado de la autopista. Apago el motor y salió furioso del auto, ni siquiera se molestó en cerrar la puerta. Lo vi caminar como un loco, tirándose los pelos y mirar al cielo. Con una velocida

