Capitulo 17

1904 Palabras

Sara Había llegado el día en que iríamos al cementerio. Mi madre tenía días en que apenas despertaba para comer. Cada vez la veía más enferma, más cansada, pero siempre que abría sus ojos, me regalaba una sonrisa, y eso aún me daba esperanzas, esperanzas que sabía que terminarían. Me levanté muy temprano y fui a su habitación. Vi a la chica que solía cuidarla; cuando me acerco, le sonrío. Ella cada vez se sorprende menos, pues tengo mucho que agradecerle. Me acerco a mi madre y tomo su mano. Ella abre sus hermosos ojos y me sonríe. —Hola, mamá, ¿cómo te sientes? ¿Recuerdas qué día es hoy? Ella niega y vuelve a cerrar sus ojos. Yo limpio una lágrima y beso su frente. —Ahora tenemos que ir al cementerio. Le compré unas enormes y hermosas rosas a tu hijo y a mi pequeño Ángel. ¿Quieres ir

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