Sara A pesar de que no dejaba de pensar en Alejandro, sabía que tenía que olvidarme, pues, como dije, tengo cosas más importantes en qué pensar. Cuando el coche se detiene, yo suspiro y miro a Jason por el retrovisor. Él me sonríe y se baja para abrir mi puerta. Cuando salgo del coche, toma mi mano y me dice: —Espero que sea la mejor decisión. Yo sonrío y lo miro con una ceja alzada, pues apenas hace un día no quería que saliera con él. —Mira quién lo dice, el que quería que me alejara. No te preocupes, Jason, esto pasará y lo sabes. Solo fue una bonita ilusión, pero en esta vida no podemos vivir de ilusiones, porque esas se rompen muy fácil. El asiento y yo camino hacia mi oficina. Cuando llego, hay una chica que no conozco. Ella me ve de arriba a abajo y sonríe de lado, y la verdad

