Sara Iba en completo silencio; solo mis lágrimas bajaban por mis mejillas. Veía el paisaje, pidiéndole a Dios que no les pasara nada, porque no soy una víctima, pero me siento tan culpable de que ellos se pusieran en riesgo de esta manera. Alejandro tomó una decisión que no le correspondía. Volteé a ver a Néstor, molesta. Él está tan tranquilo, claro, pues la que ha perdido lo único que tiene soy yo. Y de igual manera, yo soy la responsable. Si los hubiera enfrentado o si me hubiera ido como me lo pidió Alejandro, pero no, tenía que verles la cara. El me ve y toma mi mano la aprieta un poco. Yo trato de soltarme, pero él no me lo permite. —Sara, tienes que estar tranquila por tu bebé ahora que lleguemos a la ciudad.... Yo ni siquiera lo dejo terminar y sonrío. —Sabes una cosa, Eloísa

