Alejandro Había tenido un día muy complicado. Este hombre parece que jamás amó a Sara; solo buscaba su dinero y logró su cometido. Cuando mi amigo de la universidad me entregó todos los documentos, no lo podía creer: era demasiado dinero el que él había robado. No se le puede llamar de otra manera. Cuando me subo al coche donde me espera Jason, suspiro. Él me ve preocupado. —¿Qué sucede? ¿Pasa algo malo? —Algo muy malo, Jason. Parece que Arturo le robó a Sara demasiado dinero. Bueno, no parece; se lo robó. Se quedó con todo el dinero que había dejado la abuela de Sara. No sé cómo habrá actuado este hombre para que la señora le tuviera la confianza de entregarle todo sin preguntar nada. Jason suspira y arranca el coche. Poco habla, pero se ve molesto, así que de vez en cuando me mira.

