CAPÍTULO TREINTA Y SEIS Athena estaba arrodillada al lado de Thanos y lo veía morir a través de una neblina de lágrimas. —¿Dónde está ese curandero? —gritó, pero no hubo respuesta. Lo cierto era que si hubiera habido un curandero por allí cerca, ahora ya estaría allí. Hubieran estado allí a a tiempo para salvar a Telum. Con toda certeza, hubieran corrido a salvar la vida del hombre que había salvado a tantos otros. El hombre que amaba. —Aguanta, Thanos —suplicaba Ceres, mientras los ojos de Thanos empezaban a pestañear hasta cerrarse—. Por favor, aguanta. No quiero perderte. —¿Quieres casarte conmigo? —murmuró Thanos, con los ojos todavía medio cerrados— … dijiste que hablarías de casarte cuando esto se acabara. —Sí —dijo Ceres, apretando con las manos la herida del pecho, para inten

