(58) Me sentía renovada y tan vivas. No quería que este viaje tan simple en carretera terminará, mientras las canciones de Calvin Harris inunda nuestros oídos con su música tan animada. Él luce tan alegre al saber que yo sonrió con todos los dientes, mientras que no puedo evitar querer comerme al mundo. Así que me senté en la parte superior de mi asiento mientras gritaba con todas mis fuerzas: -¡Te amo!-Grité una y otra vez, tanto que por poco sentí que mi hijo o hija se salía de mí. Era feliz, era realmente feliz. Me sentía en un mundo en dónde nadie nos podía tocar, un mundo en dónde solo estaríamos él y yo. Pero cuando llegamos cerca de Santa Mónica, nos detuvimos al lado de la playa. Algo era muy extraño. ¿Por qué nos habíamos detenido en medio de una playa solitaria? No había nada

