A las cinco de la tarde Cristian abrió los ojos, y se encontraba perdido. Su rostro mostraba una marca por haberse dormido contra la ventanilla del auto. Estaba en el asiento del copiloto y, junto a él, descansaba Karla sobre el volante. Tuvo la intención de despertarla, pero su mano se detuvo a medio camino al escuchar el leve ronquido en la parte de atrás. Brais dormía con la cabeza echada en el respaldo, y Aledis a su lado estaba recostada sobre el cuerpo de Elián que se encontraba sobre ellos tumbado boca abajo. La cabeza le caía sobre el regazo de Brais y esa estampa lo hizo sonreír. Tenía un maravilloso grupo de amigos. La sonrisa se borró en el instante en que se percató de dónde se encontraba, miró a su alrededor y se pellizcó el brazo. Recordaba aquel lugar, tan bien como para qu

