—Por favor, necesito el empleo, sé que no tengo experiencia, pero puedo aprender. Karla se sentía devastada, era el sexto lugar en el que obtenía un rechazo a lo largo de la mañana. En su larga búsqueda de empleo se había perdido tantas veces en las calles, que a veces llegó a creer que tendría que pasar la noche a la intemperie. Las fuerzas y esperanzas comenzaban a caer en picado. Parecía como si un ente superior a sí misma obrara en su contra cerrándole todas las puertas que visitaba. Intentaba mantenerse enérgica, cuidarse tanto en físico como en estado anímico. Había asumido que iba a ser madre soltera y debía proteger la integridad del bebé que crecía en su interior, pero el destino parecía tener preparado muchos obstáculos. —Señorita, en estos momentos estamos completos. —Podía ve

