Después de la llamada de Alana informándome sobre el estado de Cassie me quede con los chicos un momento más. Realmente no hablamos, al menos yo no, ellos intentaron sacarle el lado positivo pero lo único que podía pensar era en que casi estaba viva después de todo, bueno, tan viva como puede estar. Alana me dijo que no podía verla todavía, que tenían que hablar con ella primero y explicarle las cosas.
Regrese a casa cuando apenas el sol se asomaba en el horizonte y justo a tiempo para encontrar a papá sirviéndose café en un termo, listo para irse al hospital.
-Te escuche cuando saliste esta mañana- dice.
-Dejaron a Lucas y Ethan en la casa de Iker
-¿Están bien?- me mira preocupado y me encojo de hombros.
-Eso parece
-¿Los cazadores los dejaron ir?
-Eso parece- repito.
-¿Por qué?
-No lo sé, ¿de acuerdo?
-Oye, solo quiero asegurarme de que todo esté bien- suelto un bufido y papá me escudriña con la mirada- ¿no te parece? ¿Después de aquella declaración tuya de anoche? Quiero estar aquí.
-Demasiado tarde ¿no crees?- refunfuño por lo bajo.
-No te entiendo, primero me reclamas porque no estoy aquí y porque te he estado evitando y en cuanto quiero hacer algo para acercarme a ti, está mal ¿qué hago entonces?
-Quiero que lo hagas en serio y no nada más porque crees que eso es lo que yo quiero. Me encamino a las escaleras y me detengo en el primer escalón. Aun de espaladas a el cierro los ojos- Y Cassie despertó, por si te interesa saber.
Subo las escaleras hasta mi habitación sin esperar por una respuesta y cierro la puerta de un portazo. Me quedo recargado sobre la pared y unos segundos después escucho que papá sale de la casa. Dejo salir el aire y cierro los ojos nuevamente.
Bueno, al menos eso saco una reacción de él.
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Cuatro días después de aquella noticia no hablado con Alana y me muero de ansiedad al no saber qué está pasando, cómo esta Cassie.
-Tienes que ser paciente, Caleb- me dice Amelia desde su escritorio. Estoy acostado de espaldas en su cama observando el techo.
-Lo intento pero no puedo. ¿Qué se supone que debo hacer mientras tanto? Ya no hay escuela para distraerme ni futbol, ¡es verano!
-Tal vez debas buscar un hobbie- sugiere.
-¿Cómo cuál?- pregunto sin dejar de observar el techo.
- No lo sé, ¿Qué te gusta hacer por diversión?
- Jugar futbol, salir con amigos…- Amelia suspira con pesadez y me reincorporo sobre los codos para mirarla.- ¿Qué?
-Tal vez debas intentar algo por tu cuenta, ya sabes, solo- abro la boca para responderle pero Matías aparece en la puerta y se recarga sobre ella. Se cruza de brazos sobre su torso desnudo y me mira divertido. Ruedo los ojos y me dejo caer de nuevo en la cama.
-¿Alguien esta aburrido?- pregunta.
-¿Te molestaría darnos privacidad?- le pregunta Amelia claramente molesta. No solo tenemos que dejar la puerta abierta de su habitación, a requisito de Matías, sino que tampoco no podemos hablar de nada importante sin que nos escuche y decida darnos su opinión que nadie le pidió.
-¿Por qué? ¿Qué están haciendo que quieren privacidad?- contraataca Matías y sin necesidad de verlos sé que se están desafiando con la mirada. Suspiro con pesadez y me levanto de la cama. Ambos me miran.
- Voy ir a verla- le informo a Amelia. Se pone de pie tambien y se acerca a mí.
-No creo que sea buena idea, Caleb.
-Sí, Caleb, la pequeña caníbal de tu hermana podría arrancarte la garganta mas rápido de lo que puedes decir uno.
-Mira quien habla- digo y ruedo los ojos.
-Yo nunca me comí a nadie- responde claramente ofendido.
-No, pero si mataste.
-Te recuerdo que todos en esta habitación hemos matado a alguien. Y si mal no recuerdo tú mataste a mi amigo Isaac.
-Cómo si te importara- digo molesto. Matías hace una mueca con los labios y parece pensárselo.
-La verdad que no, era algo impredecible- me vuelvo a Amelia.
-Tengo que verla, o almenos saber cómo esta. Te llamo cuando sepa algo- Amelia se pone de puntitas para darme un beso en los labios pero Matías se aclara la garganta y ambos rodamos los ojos. Aun asi me da un beso rápido y cuando paso por un lado de Matías me fulmina con la mirada y sonrió satisfecho.
La verdad me toma un buen tiempo llegar a la casa de ellos porque la primera y última vez que he estado en su casa fue cuando los conocí por primera vez y desde entonces no he regresado porque no tenía un motivo, hasta ahora. Me bajo de mi motocicleta y camino hasta la puerta. Mi corazón late rápidamente y me limpio el sudor de las manos en el pantalón. Toco el timbre y espero a que abran, la última vez que estuve aquí fue un mayordomo el que abrió por eso estoy sorprendido cuando en su lugar es Alana la que abre la puertas.
Los dos nos quedamos en silencio un momento demasiado largo y entro a la casa sin esperar por una invitación.
-No deberías estar aquí- dice Alana y parece nerviosa, algo que considero extraño porque ellos nunca parecen nerviosos.
-Necesito saber que está bien- digo y me adentro más en la casa.
-Este no es un buen momento, Caleb. Te prometo que está bien pero tienes que irte- parece desesperada porque me vaya. Entrecierro los ojos y la observo con atención. Algo está pasando. Un sonido extraño proveniente de las escaleras rompe el silencio y me encamino a las escaleras. Se escuchó casi como un gruñido.
-¿Qué fue eso?- le pregunto y miro las escaleras. Alana me sujeta suevamente del brazo y me vuelvo a ella.
-Tienes que irte, Caleb.
-¿Qué está pasando? ¿Qué están ocultando? ¿Cassie está bien?- pregunto rápidamente.
-Ella esta…-parece dudar un momento-inestable.
-¿Qué significa eso?- pregunto y frunzo el ceño.
-Cuando nos transformamos todo en nosotros se intensifica, no solo nuestro sentidos sino nuestras emociones tambien.
-Como los lobos- me encojo de hombros, sin entender que intenta decir. Cuando yo desbloquee mi gen de lobo tambien cualquier cosa podía alterarme y provocar que no controlara a mi cuerpo, como cambiar el color de mis ojos o mostrar mis garras.
-Es diferente. Los vampiros sienten las emociones profundamente, felicidad, tristeza, enojo, culpa…y podemos perder el control muy fácil, en especial si acabamos de transformarnos. Si nosotros nos salimos de control podemos arrasar con un pueblo entero en cuestión de minutos.
-¿Dices que me lastimaría?-pregunto y sonrió divertido.- Cassie nunca me lastimaría…no asi.
-Lo haría y ni siquiera le importaría que fueras su hermano hasta que ya fuera demasiado tarde- me mira apenada y proceso lo que acaba de decirme. Si entendí bien lo que dijo significa que a partir de ahora Cassie es letal…para todos, inclusive sus amigos, inclusive yo.
- No puedo verla entonces ¿verdad?- dejo caer mis hombros y Alana niega la cabeza.- ¿Hasta cuándo?
-No lo sé, Caleb. Eso depende de que tan bien Cassie aprenda a controlarse. Solo el tiempo lo dirá. Lo siento.
Suspiro derrotado y asiento. Miro una vez más las escaleras y después a Alana quien me sonríe con tristeza y salgo de la casa. Me detengo frente a mi motocicleta y miro la casa otra vez. En algún lugar de este enorme casa esta Cassie, esta tan cerca pero inalcanzable como nunca antes.
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Le llamo a Amelia para informarle como salió mi visita y después decido ir a un lugar en donde quizá pueda encontrar respuestas más detalladas sobre el estado de Cassie. Me estaciono a fuera del lugar y subo los escalones de piedra que se han hecho tan familiares en estas últimas semanas.
Antes de que pueda tocar la puerta se abre y Barack me observa.
-Caleb, me pareció escuchar tu motocicleta- se hace a un lado para que pueda pasar y camino en silencio hasta la sala.
-¿Estas solo?- le pregunto una vez que tomamos asiento.
-No, Áureo esta…-justo en ese momento entro a la sala.
-Caleb…- dice y detrás de él entran los trillizos- ¿Cómo estás?- pregunta y toma asiento junto a Barack. La verdad es que esta es la primera vez que los veo desde el día siguiente de aquella noche. Los trillizos se dispersan por la sala. Mikenna se sienta en el reposabrazos del sillón en donde están Barack y Áureo, Kilian se sienta junto a mí, y sé que es Kilian porque me saluda con un movimiento de cabeza y Kay se sienta cerca de la chimenea.
-Umm…supongo que estoy bien.
-¿Hay un motivo en particular por el que nos visitas?-pregunta de manera cortes.
-Cassie despertó hace cuatro días- les informo. Los observo con atención y espero sus reacciones.
-¿En serio?- pregunta Mikenna y sonríe- ¡Esas son excelentes noticias! ¿No?-mira a los demás.
-Lo son- agrega Kilian y me sonríe. Hago una mueca entre una sonrisa y algo más.
-No pareces muy feliz- nota Barack y lo miro sin saber que decir. Estoy feliz, tan feliz como se puede estar dadas las circunstancias pero aun no estoy conforme hasta que no la vea.
-Lo estoy pero…hoy fui a verla.
-¿Te dejaron verla?-pregunta Barack sorprendido. Decido no decirles por el momento que no.
-¿Por qué pareces sorprendido?-pregunto
-Bueno,- esta vez es Áureo el que habla- cuando alguien acaba de transformarse y tiene lazos emocionales con algún humano lo ideal es que no tengan contacto con ellos hasta que aprendan a controlarse. En los primeros días después de la trasformación nuestros cuerpos aún se están acoplando al cambio. Todo es nuevo, es como si viéramos el mundo por primera vez y nuestras emociones están descontroladas.
Suspiro derrotado y niego con la cabeza.
-Fue lo mismo que me dijo Alana.
-Entonces no te dejaron verla- añade Kay y no es una pregunta.
-No- respondo y miro a Áureo en busca de más respuestas- ¿Todos los vampiros son iguales después de transformarse?
-Cada vampiro es diferente. Hay unos a os que les toma unos días controlarse, hay otros a los que les toma más tiempo y luego están los que….-se queda callado y deja la frase colgando en el aire.
-¿Los que qué?
-Los que nunca aprenden a controlarle- responde Kilian. Nos quedamos en silencio y observo la alfombra. No había pensado que podría existir la posibilidad de que Cassie nunca aprendiera a controlarse. Y si no puede controlarse ¿no la veré nunca más? No, eso no es posible, no puede pasar.
-Estoy seguro que Cassie aprenderá, Caleb- intenta animarme Barack-. Ya sé que es aterrador pensar lo contrario pero tienes que ser positivo, todo esto es nuevo, no solo para Cassie sino tambien para ti. Todos hemos pasado por eso y al final de cuentas lo superamos.
-Si te hace sentir mejor puedo ir a verla- sugiere Áureo y una chispa de esperanza se enciende en mi interior.
-¿De verdad?-pregunto con ilusión. Áureo asiente sin dejar de mirarme y eso me hace sentir un poco mejor. Si hay algún vampiro en el que confié ese es Áureo, y Barack, tal vez un poco Kilian y Alana tampoco no está mal.- De verdad te lo agradezco, sé que no te quieres relacionar mucho con ellos pero…
-Está bien, Caleb. Esto lo hago tambien por Cassie, porque me importa.
-Gracias, de verdad. Hay algo más que quería preguntarles- Áureo hace un ademan con la mano para que continue- ¿Han sabido algo de…Argyris y sus seguidores?
-No realmente. Están haciendo un buen trabajo en ocultarse, y no creo que los encontremos a menos que ellos quieran- dice Áureo.
-¿Creen que estén planeando algo?
-Probablemente- responde Barack.
-Tienes que estar preparado para lo que sea Caleb. Tal vez vengan por ti, no lo sabemos.
-¿Sabrá que Cassie no murió?-pregunta Mikenna con curiosidad.
-Bueno hermana, si murió- responde Kay y levanta una ceja. Mikenna rueda los ojos.
-Sabes a lo que me refiero.
-Esperemos que no- dice Barack.
-¿Por qué?- pregunto curioso. Si ya consiguió lo que quería que Cassie haya sobrevivido no debería de importarle mucho ¿cierto?
-Porque si piensa que está muerta tal vez tengamos un elemento de sorpresa- aclara Barack.
-¿Elemento de sorpresa? No hay nada que Cassie pueda hacer ahora, ya no tiene su magia ¿no?
-No, pero recuerda que paso tiempo con él y Cassie es observadora. Si alguien conoce como trabaja Argyris es ella- dice Áureo.- No te preocupes, Caleb. Iré a ver a Cassie pronto pero si algo puede darte consuelo es que Cassie está en buenas manos aunque no lo creas. No puedo tener mejores vampiros para que la enseñen, en especial Máximo.