SOMOS FUEGO.

1244 Palabras
Llegamos a la cabaña que compartimos juntos y que de ahora en adelante sería nuestro hogar. — Estás segura de que esto es lo que quieres gatita?— Tenía que preguntarle por mi paz mental, era visible que estaba celoso del macho felino, no es que tenga muchas cosas que envidiarle, nunca me a gustado compararme con nadie y hacerme el menos pero debía de confesar que el felino era impresionante con su cabello castaño largo medio ondulado, esos ojos verdes como el jade demasiados expresivos, sus enormes músculos y si a eso le sumamos su tamaño de casi dos metros... ahhh!! era el sueño de toda mujer, así que, valía sentirse inseguro de la situación. — Por que lo preguntas? hasta aquí huelo tus celos, tu inseguridad y la dudas que tienes. Mira, no te eh dado motivos para eso, he sido sincera con mis sentimientos desde el primer día— suspiro— Te amo mi cocinero y quiero que me lleves a nuestra habitación y me hagas el amor y luego me tomes entre tus brazos para que podamos descansar. No había forma de evitar la enorme sonrisa que se formaba en mis labios— Gatita, me vas a matar— la Tome de la cintura para besar sus labios que siempre sabían a menta fresca. Diablos, ella es mi perdición!!, nunca había sentido esto por nadie y debo de admitir que tengo miedo de solo pensar que despierte un día y me diga que se acabó, que prefiere seguir con su vida de antes. Mientras exploraba con mi lengua cada rincón de su boca, me pareció que no era suficiente eso de firmar los papeles para ser compañeros, estaba consciente que eso para ellos era como el matrimonio y que a diferencia de nosotros los humanos para ellos era para siempre, sin vuelta atrás pero yo quería estar seguro de que siempre sería mía. Estoy seguro, le pediré que sea mi esposa, que aquí y allá afuera no quede duda de que nos pertenecemos, tal vez crean que mi estadía en la Isla de las especies me haya vuelto como ellos. Salvaje, posesivo y celoso. Quién sabe?— solo sé que soy el hombre más feliz sobre la tierra.- Dejo de divagar y me concentro en lo que me hace sentir la hermosa hembra que tengo entre mis brazos, en la textura de sus labios, en sus uñas arañando suavemente mi espalda por debajo de mi polo. —Eres una delicia, mi gatita— le susurro entre beso y beso. Le recorro la garganta con mi boca bajando hasta su clavícula, su pecho, sus senos que caben en la palma de mi mano y a los que chupo, muerdo y estrujo con mis dientes, por encima de su pequeño polo sin brassier, mientras ella hace ese sonidito tan dulce para mí, es un ronroneo constante mezclado con gemidos, le voy sacando la ropa de a pocos y la tiro por todos los rincones de nuestra sala, sin importarme nada, una vez desnuda me dice— Ahora es mi turno de desnudarte, humano— Y quien se puede resistir a esa voz tan sensual? — Definitivamente, yo no.— Me destroza el polo con las garras, luego el pantalón —Rayos!! Que excitado estoy!!, me gusta cuando saca ese lado salvaje y más aún cuando se da cuenta que no llevo boxers y mi m*****o sale disparado a saludarla como si tuviera vida propia disparando hacia ella —Qué rico!!— relamiéndose los labios como la gatita golosa que es, se arrodilla a mis pies mientras yo la observó cachondo pero para nada asombrado de su forma de ser, es más me encanta que siempre sepa lo que quiere y no tenga miedo de tomarlo.— Te la voy a chupar como ninguna otra mujer jamás lo a hecho, bebé, en su vida— gime— Te voy a desperdiciar para cualquier otra mujer después de mi— metiéndose la punta de mi polla a su boca y sin quitarme nunca la vista a los ojos. — Quién dice que quiero tener a otra mujer?, Solo te quiero a tí, mi gatita.— Eres lo que siempre soñe.— Le digo mientras veo como me la chupa con tanto esmero. Diablos!!, la sensación de su lengua un poco áspera y rugosa sobre mi m*****o hace que quiera venirme en su boca hasta que se trate hasta el último chorro de semen, pero quiero terminar dentro de ella así que me aguanto y la de tengo, ella me mira sorprendida — Qué pasa? lo estoy haciendo mal? No te gusta mi lengua? — Ahhh,cómo puede pensar eso — Acaso hueles que no lo estoy disfrutando? Lo estoy disfrutando nena tanto que casi me corro en tu boca, te detuve por qué quiero terminar dentro de tuyo, quiero que te vengas y lo disfrutes tanto como yo, mi vida.— Ayudándo a qué se ponga de pie la levanto de los brazos, la vuelvo a besar, nos doy la vuelta y nos empujo al sofá, ella cae de espaldas y yo encima de ella pero teniendo el cuidado de no aplastarla y aunque se que ella puede destrozarme si quiere. Yo quiero tener todo el cuidado y la delicadeza que ella se merece. Nos volvemos a besar, me ubico bien entre sus piernas,.mi polla ubicada en su entrada, lista para entrar pero primero quiero que ella esté bien mojada por mi a si que le toco el coño con una mano, siento lo empapada que esta y yo sigo arrastrado mi dedo en círculos por su clítoris, oigo como gime despacio y los ahogo con mis besos, se viene con un rugido y yo aprovecho para metérsela de una sola estocada, como a ella le gusta y voy bombeando dentro de ella hasta que la siento, está apunto de volver a venirse pero yo quiero que nos vengamos juntos—Espera. que te diga cuando nena— tres estocadas más y grito — Ahora, vente ahora gatita. Siento como mi pene está empapado de ella y mi semen caliente le llena el vientre a chorros. Estamos abrazados en el mueble con la respiración entrecortada cuando me acuerdo que todas las veces que estuvimos juntos no nos hemos cuidado para nada y no sé si ella está tomando la píldora o otro método anticonceptivo, yo estoy limpio y se que ella no puede transmitir enfermedades y menos contagiarse pero y los bebes? No es que yo no quiera tener hijos pero en este momento recién le voy a pedir matrimonio y además quiero disfrutarla un poco más, Así que le digo— En todas las veces que hemos tenido sexo no hemos usado condón, preciosa.— trato de verme despreocupado. —No es necesario, no creo poder darte hijos nunca, Franco. No es que yo no quiera pero..maldición!! se que los machos pueden dejar embarazadas a las humanas pero los hombres humanos a las hembras de mi especie no, tampoco los machos de mi pueblo, creo que las hembras somos estériles. Es un problema para ti?— preguntó nerviosa por la respuesta del humano a quien había llegado amar más que a su vida propia. — No, siempre podemos adoptar o ser los tíos querendones de las crías de la Isla, mi gatita, tú eres todo lo que quiero— mirándola a los ojos y dándole un beso en su chata nariz de felina. —
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