NARRADOR OMNISCIENTE Diciembre, 2013. Inglaterra. Cuatro hombres se encontraban charlando en una de las calles de Inglaterra mientras el frío se calaba en sus huesos. Tres de ellos eran demasiado jóvenes, de nombres bastante peculiares. James, Edward y Zack. El otro hombre era un jefe poderoso en los negocios ilegales y todas sus vertientes. — ¿Qué quieres decir? —Inquirió uno de los tres muchachos presa del miedo. James—. ¿Por qué estás haciendo esto? El señor canoso y barbado (llamado Robert) sonrió de medio lado y metió las manos en su largo abrigo. — No debiste meterte con una estudiante —pronto su rostro se tornó serio y se acercó lentamente al castaño—. Y menos con mi hija. Zack, el moreno, apretó la mandíbula

