Habían pasado unos días desde aquella noche en el parque, y Myunggi había pasado la mayor parte del tiempo intentando procesarlo todo. Sus emociones seguían siendo un caos, y sus pensamientos a menudo se dirigían al momento en que Thangyu casi la besó. No podía librarse del todo de la tensión que se respiraba entre ellos, pero tampoco podía ignorar el problema mayor: el acosador. Toda la situación empezaba a pesarle de nuevo, desviando su atención del torbellino emocional más personal con el que había estado lidiando. No pasó mucho tiempo hasta que decidió confiarle sus hallazgos a Seokyoon. Él era su amigo desde hace tantos años, no podía desconfiar de él en lo absoluto. Y como dicen por ahí, dos cerebros piensan mejor que uno.. Seokyoon siempre había sido quien la escuchaba, quien la a

